SOMOS SÓLO UN MOMENTO

Ésta madrugada, desperté confundido y muy decepcionado de haber estado bebiendo, pues horas antes había salido con mis “amigos”.

Mientras que hablábamos, recuerdo que había una chica llorando y bailando al mismo tiempo, era realmente extraño, pues podía estar triste y feliz al mismo tiempo.

Pero eso es algo muy común en los adolescentes, digo, bajo efectos de diferentes sustancias cualquiera podría sentirse así.

La chica llegó muy temprano, manifestó a gritos sentirse orgullosa de haber estado bebiendo, es algo muy poco común para mí y en otros tiempos me habría decepcionado mucho, pero mis pensamientos acerca de todo han cambiando muchísimo.

En el pasado me prometí jamás relacionarme con las drogas, las bebidas alcohólicas y por ende de las personas que las consumen, pero eso ha cambiado, pues todos los pequeños niños con los que crecí y de alguna manera llamo amigos, consumen éstas sustancias y no soy nadie para juzgarlos, pues muchos acuden a ellas gracias a la depresión.

A lo largo de la noche, uno de los asistentes a la pequeña reunión estuvo ofreciéndome una bebida alcohólica y pensé en no romper la regla de ser un chico que no se deja convencer de esas cosas, pero al final terminé accediendo y todo fue extraño, pues mi amigo me dio a tomar la bebida, mi excusa para no tomar era que así aceptara, quedaría igual, pues una copa no me embriagaría.

Las cosas que me convencieron de beber las inventé yo mismo después de observarlos a todos haciendo cosas que los satisfacían llegando a la conclusión de que somos un momento y no podemos ir por el mundo auto controlando todo.

Aunque sólo bebí dos copas, me sentí mal, pues todas las promesas que me había hecho se habían roto.