CAPÍTULO 3: TRES ES COMPAÑÍA

Gandalf advierte a Frodo, que debe marcharse lo mas pronto posible, sin embargo, este parece no querer abandonar Bolsón Cerrado, y mucho menos la Comarca. Finalmente Frodo decide realizar un viaje, quizás para no volver, al igual que lo hizo Bilbo, aunque esperará hasta el otoño para marcharse hacia Rivendel, como lo sugirió Gandalf, quien volvió a viajar a buscar información por los límites de la Comarca.

Una tarde de verano, una noticia inesperada sorprendió a todos, Frodo había vendido Bolsón Cerrado a los Sacovilla-Bolsón, a precio de oferta decían unos, que la fortuna se le acabó murmuraban otros. Lo único que Frodo comentaba, era que quiere regresar a aquel lugar donde había pasado su niñez y por ello era la mudanza.

El otoño pasó, Frodo y sus amigos iniciaron el proceso de mudanza, llenando varios carros con los muebles y demás cosas que no había vendido, sin embargo ya era hora de la pequeña fiesta de despedida, y Gandalf aún no llegaba, situación que para Frodo era preocupante.

La fiesta concluyó, ya al día siguiente, solamente quedaba esperar la noche para partir hacía Los Gamos; cayó la noche y Frodo junto con sus amigos Sam y Pippin se adentraron en lo profundo de la noche, cruzaron senderos estrechos para continuar con su camino. Llegado la media noche y luego de avanzar ya una pequeña parte del viaje, se adentran en un refugio que les proveerá de seguridad durante la noche.

El siguiente día pronto llegó, los hobbits se pusieron en marcha otra vez, llegaron a una montaña de donde se podía apreciar los límites de la Comarca, rápidamente bajaron la colina; de pronto escucharon un ruido raro, parecían cascos, Frodo sintió el impulso de esconderse para que no lo descubran, así lo hizo; lentamente se acercó un jinete negro, parecía de la gente grande, Frodo sintió un miedo que rara vez sentía, al alejarse el jinete los hobbits salieron de sus escondites.

Por la tarde, casi al caer la noche, nuevamente se escuchó el mismo ruido, por lo que decidieron rápidamente esconderse otra vez, resultó ser un jinete negro que se acercaba, el mismo que se detuvo frente a ellos, sin embargo al escuchar cantar a algunos Elfos que bajaban la colina, el jinete comenzó a alejarse. Los Elfos encontraron a los hobbits, y los llevaron a un lugar donde podrían pasar la noche tranquilamente, en aquel lugar le advirtieron a Frodo que los jinetes negros eran los sirvientes del enemigo.