La necedad será el fin de todo, hasta de las cucarachas. ¿Por qué buscar la perfección? Sabemos que no existe y aún así nos volvamos sobre esa ilusión. Quizá la esperanza sí es un veneno después de todo, ese que con dosis pequeñas te va protegiendo y haciendo resistente, engañándote de lo que realmente será el futuro y el inevitable final.