“La tecnología impulsa la competencia en la industria del calzado”: Manuel Ruiz

Créditos: Alexis Ruiz

Manuel Ruiz López, de 60 años, incursionó por accidente en la industria de la calcomanía y la etiqueta para calzado en 1986 (a sus 29 años) y ahora vive de eso. “Anteriormente, tenía un negocio de videojuegos de Atari instalados en un local, hasta que lo perdí por deudas que no pude pagar. Posteriormente conocí a unas personas que fabricaban este tipo de etiquetas y decidí entrarle”, dijo.

Don Manuel nació en Jalisco y toda su infancia vivó en un pueblo llamado El Grullo. “A pesar de que no me importaban las carencias económicas que padecíamos en mi familia cuando era niño, mi mamá nos llevó a vivir en la Ciudad de México cuando tenía 11 años, así que cuando terminé la secundaria, rápidamente tuve que buscar la manera de sustentar los gastos de la casa, comenzando a trabajar”, contó.

Créditos: Alexis Ruiz

“En un tiempo trabajé en la caja de una taquería, en el banco y otros empleos, pero la vida me fue dirigiendo hacia la vida de comerciante”, agregó el señor Manuel, quien dice tener un largo kilometraje como vendedor.

En la actualidad, el señor Ruiz produce etiquetas y calcomanías hechas de materiales como transfer, plastisol, corte-vinyl, entre otros. Sin embargo, su labor en concreto, es buscar clientes, cotizar precios, transportar la mercancía a los locales que las distribuyen y cobrar el dinero generado. En la colonia México 68 dentro de Naucalpan de Juárez, municipio del Estado de México, tiene el local en el que fabrica dichos productos, con máquinas de carga pesada como guillotinas, suajadoras, cortadoras, secadores, hornos de plastisol y algunas otras más. En ese lugar se llevó a cabo la entrevista.

Créditos: Alexis Ruiz

“Hoy en día hay más competencia debido a que la llegada del internet y el avance de la tecnología han ido impulsando a jóvenes que debutan en esta industria, volviéndola más accesible y, por ende, competitiva, de modo que lo más complicado de los años que llevo laborando aquí, es adaptarme a las nuevas formas de trabajo”, comentó.

No obstante, don Manuel afirmó que se le sigue facilitando negociar con nuevos clientes, conocerlos y llegar a acuerdos de venta, pues es la parte que más disfruta de sus labores.

La anécdota que Manuel recuerda con mucho orgullo, además de haber sido la más memorable, fue cuando en 1988, un cliente llamado Calzatenis, le hizo un pedido de muestra de 100 mil pares, puesto que la mayoría de este tipo de encargos suelen ser no mayores a 5 mil. Cuenta que en ese entonces se sintió impresionado y algo nervioso, aunque emocionado por el reto que se le había presentado mientras llevaba solamente dos años envueltos de lleno en la industria, afirmó que es el trabajo más grande que ha realizado en toda la historia de su oficio. “Lo mejor de ser comerciante es que si eres aplicado y disciplinado, la industria es noble económicamente, además de darte la oportunidad de conocer a mucha gente y vivir experiencias enriquecedoras”, agregó.

Créditos: Alexis Ruiz

Sus etiquetas se venden tanto en provincia, como en la ciudad misma y zonas aledañas; en algunos tianguis, mercados o incluso cadenas como 3 Hermanos o Tropic.

El señor Ruiz se refiere a sí mismo como una persona carismática, sociable, con buen carácter y correcta, mismos requisitos que se necesitan para ser un buen comerciante, o un buen vendedor en sí. “A pesar de que, como dije, los avances tecnológicos han hecho la competencia más dura, por los años de experiencia que llevo trabajando en el medio, me es más fácil conseguir nuevos clientes para producirles la mercancía”, concluyó en la entrevista para la Facultad de Estudios Superiores Acatlán.

Créditos: Nadia Ruiz
Tomado de Youtube
One clap, two clap, three clap, forty?

By clapping more or less, you can signal to us which stories really stand out.