De un alma dos Corazones

“Una historia de amor que debiera ser normal pero no lo es”

By: Alexis I. Alvarado

¿Cuando el corazón habla que más se puede hacer? Debra era una joven de resplandeciente belleza. Sus ojos verdes resaltaban entre la blanca nieve que caía del cielo. Sus risos dorados daban la impresión de que el sol siempre la acompañaba a su espalda y aquel rosado tenúe de sus labios invitaban a ser besados sin detenerse jamás. Consciente de su belleza, Debra tenía un alto grado de vanidad lo que la encerró a tener una sola amiga. Ambas eran casi almas gemelas. Compartían los mismos gustos, tenían ambiciones parecidas y como toda chica joven deseaban encontrar el príncipe azul que le construyera el castillo de reina que merecían. Debra creyó haber hallado ese príncipe.

Aquel amor pasajero parecía hacerse permanente. Como una nube que parece moverse entre los rayos del sol pero acaba por quedarse en la ventana aguardando por la luna. Las palabras de aquel noble príncipe terminaron por romper la coraza de orgullo de Debra, y una hermosa tarde se declararon su amor. Tenían sus diferencias, pero el se vestía de poeta e improvisaba versos que se volvían música en el corazón de su amada. Tanto fue el romance que se hizo fuego y una hermosa mañana se entregaron el uno con el otro. Para él fue la gloria, para ella pués, fue sólo dolor y llamas.

Debra no aguardó a que terminara el día y fue a donde aquella amiga a contarle aquel episodio de euforia que terminó en desilusión y fue concebido mayormente por curiosidad. Su amiga le habló sobre la vida, le agarró sus manos que resultaron ser más cálidas que las del semental y sin mucha destreza literaria logró consolar aquel espiritú en pena. Esos pares de ojos se miraron más allá del alma, el fruto de lo prohibido comenzó a nacer. ¿Quién es el hombre para la límitar algo tan poderoso que es la fuerza vital en las venas del creador? Peor aún, ¿Quién ha sido el hombre para forzar el camino de dicha fuerza vital? Pues aunque conoce su moral pasada no obstante su moral futura resulta ser incierta. Un beso efímero nació en aquellas bocas. El momento enterró la duda y de repente el castillo tenía dos princesas. Y cuando el mar de la confusión azotaba con sus olas y se asomaba otro beso de trinchera, Debra se levantó y se fue, dejando más ganas que coraje.

El poeta que caía en lo obsoleto había obtenido lo que buscaba. Ahora tenía una excusa para su hombría, y aunque intentó otra repetición, las piernas de su princesa quedaron en clausura. Con el tiempo, el príncipe dejó la conquista terminando por esfumarse. En cambio la duda se había convertido en un ardiente romance en el que el clandestinaje servía de afrodisíaco. Tremendo escándalo se formó cuando decidieron gritar su anti-naturalidad. Las voces no dejaron de correr. El religioso se despojó de las túnicas de comprensión que Dios le había concedido para ponerse las de juez que el hombre ofrecía y aquellos encolerizados padres otorgaron una emancipación eterna. Ese amor había volcado el todo encontra de ellas. Pero, cuando algo es verdadero el mundo términa por ser pasajero y reserva un asiento de lujo a la eternidad.

Debra ahora reflexiona sobre aquello. Los años han pasado y su amor ha de esperarla en el otro mundo. ¿Fue correcto o no lo fue? Eso nunca se sabrá. Pero, cuando tienes el coraje de caminar, hablar, respirar, crecer, envejecer y morir en la libertad de ser tu mismo, puedes decir con convicción que realmente has vívido.

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