Viviendo entre Basura.

25 años de obsesión compulsiva por acumular

El olor a humedad, podredumbre, orines de rata es muy intenso y emana al exterior de la humilde casa situada en una barranca en San Pablo Xochimehuacán. Lucía Robles convirtió el hogaren que habitaba con su familia en un basurero, sin aceptar que tiene una obsesión por acumular cosas.

Ruth vive con 5 nietos, dos de sus hijas y las visitas esporádicas de su madre Lucía, quien se ha dedicado durante más de 25 años a recolectar distintos objetos, dice, para ayudar a personas de escasos recursos o para damnificados por desastres naturales.

Los hijos y esposo de doña Lucía que aún vivían con ella discutían constantemente por su condición mental. Todas y cada una de las bolsas que Lucía lleva a su casa son importantesy las defiende incluso hasta llegar a los golpes.

Recuerda lo complicado que fue para su familia hacerse de un terreno y construir un hogar, tuvieron que trabajar desde pequeños para ayudar a sus padres, unos días cargando bultos en la central de abasto otros ayudando a la venta de canastos o recolectando PET ycartón para venderlo.

La disciplina y el orden era algo que era obligatorio en el hogar de doña Lucía segúncuenta su hija. Una de las características de su madre era la tenacidad.

La describe como una mujer a la que siempre le han preocupado las cuestiones sociales y ha colaborado con agrupaciones como Antorcha Campesina y 28 de octubre, activa en protestas y manifestaciones. Ayudar a las personas necesitadas se convirtió en una idea permanente.

Lucía comenzó a recolectar despensas, ropa, pañales, cemento para ayudar a personas damnificadas por desastres naturales o de bajos recursos desde que se instalaron en su casa propia… pero algo le impide deshacerse de ellos.

Los objetos se fueron acumulando, primero en la sala, luego el comedor, después unarecámara, otra. Con el tiempo su casa pasó de ser un lugar, donde despensas y otros objetos eran resguardados a la espera de ser entregados en beneficio de personas de escasos recursos a laberintos de desperdicio que, como si fuera un ente vivo fue consumiendo cada espacio de la casa.

Hasta hace algunos años aún se podía caminar entre columnas de papeles, pet, ropa húmeda, alimentos en descomposición a lo que era una recámara con dos colchones. Hoy son lugares inaccesibles por los desperdicios que ocupan todo el espacio, del piso al techo.

El esposo de la señora Lucía falleció hace algunos años, los hermanos de Ruth fueron abandonando el hogar y hoy viven viven con ella cinco niños, dos de sus hijas,ocasionalmente la señora Lucia, Ruth y… decenas de ratas.

La hija de la señora Robles no tiene un trabajo estable, recolecta y vende reciclables, cuida a sus nietos, prepara la comida, y defiende de la basura que su madre lleva a casa las habitaciones donde comen y duermen 8 personas.

La señora Robles vive de la pensión de su finado esposo quien trabajaba en una entidad de gobierno, según comenta su hija. Dedica su tiempo a recorrer las calles levantando cosasque a su juicio son útiles, y para cuando el día llega a su fin toma un taxi, carga con lo recolectado y lo lleva a su casa.

Historias similares viven 2.5 millones de personas en México de acuerdo a un estudio publicado en 2014 y se conoce como “Síndrome de acumulación”, que es un trastornoobsesivo compulsivo aunque se presta a confusiones porque comparte algunos síntomas con el “Síndrome de Diógenes” que hace referencia a Diógenes de Sínope, un filósofo de la época de Aristóteles famoso por promover un modo de vida austero y renunciar a todo tipo de comodidades.

Dufunto esposo de doña Lucia quien se quejaba de las peleas con su esposa.

Los síntomas que comparten son la acumulación irracional de objetos, problemas en elprocesamiento de cierto tipo de información, problemas de vinculación emocional con las posesiones, creencias erróneas o distorsionadas sobre las posesiones, dificultad para categorizar los objetos por lo que todos tienen un valor especial y les dificulta deshacerse de ellos.

Alma Ruth es la única hija de Lucía Robles que aún vive en esta casa y nos permitió conocer la historia de su madre en busca de ayuda psicológica, por tanto queda abierta la invitación para ayudar a la señora Lucía.