Consumo identidad

Sumergido bajo la ley del consumo, sobrevive a duras penas el hombre, endeudado a más no poder, comprando para ser alguien dentro del status, dentro de la élite que nos vende la TV, los flashes, los clichés y demáses óxidos que carcomen la conciencia del hombre.
La clase media -que se le denomina así (y ella así lo cree) porque posee más propiedades que la clase baja- y la clase baja -que se avergüenza de su dignidad- se combaten mutuamente: así resucitan el viejo y macabro sueño de Thomas Malthus, quien a fines de 1700 había propuesto acabar con la pobreza exterminando a los pobres.

Hoy esa realidad está más latente que nunca, la guerra de pobre contra pobre es un hecho que nos abofetea la cara día tras día.
Antes, la excusa de la patria, el honor y las banderas enfrentaban a las naciones y los pobres iban al frente en las guerras, dando su vida por estas causas sin saber que parte de la finalidad de esas guerras era restar población; hoy la guerra está instalada en nuestras vidas y hasta en nuestros corazones. El hombre compite por ser el mejor y sobrevivir en esta selva donde rige la ley del más fuerte, esa libertad que proclama el capitalismo, la libertad del más grande para aplastar al más chico…

Nos transforma en fieras, en lobos hambrientos: nos deshumaniza en la fábrica, en la oficina; se organiza a los trabajadores en divisiones de trabajo, escalas salariales, empleado del mes y otras falacias que los ilusiona con llegar a la cúspide de la pirámide algún día y así poder vivir del trabajo de los demás y ser “alguien” en la vida. En la calle “el pibe chorro” que te afana, no por necesidad de hambre sino, por necesidad de ser “alguien”: ese “alguien” que se construye consumiendo, comprando lo que el mercado nos vende y nos promete el éxito, la identidad.

Es bueno saber que Jesús nos invita a una nueva vida, a ser más humanos, a amar a nuestro prójimo, a redescubrir nuestra identidad hoy cuando el hombre no sabe quién niqué es realmente.

“El pago que da el sistema* es la muerte, pero el don de Dios es vida eterna en unión con Cristo Jesús, nuestro Señor.” (Romanos 6:23)

*sistema interpretado como pecado

Kristian Krisis