Melodía robada a Pasolini

Cuando regreses a tu rutina

— no ahora ni hoy

pues cuanto más compartimos

son ausencias —

¿quedará algo de ese aliento

con que intentamos ahogarnos?

¿Qué restará de nuestras miradas fugitivas?

Cuando venías

y malgastábamos las tardes sin hacer casi nada

— ni siquiera hablar,

pues bastaba con hacernos compañía —

sentía que despojaba de algo al destino

— de algo valioso e irrecuperable —

Y no me arrepiento

Ambos somos ladrones

¿Acaso no le robamos algo irrepetible al instante?

El cielo

— para variar —

se ha quedado sin brillo ni testigos

«y tus labios robados»

besan un dulce recuerdo

en tu nombre.

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