La necesidad de avanzar.

El tiempo, el tiempo es un enemigo voraz cuando trabajas de una forma vehemente en algo. Su regular paso nos engaña constantemente, no dejándonos ver con claridad su vertiginosa velocidad, tan vertiginosa que te despierta con las nauseas de ver como de repente ha transcurrido un año y aquello por lo que trabajabas se encontraba en prácticamente el mísmo punto en que estaba.

Esta experiencia, es la que a mi al igual que a muchos otros, me ha tocado vivir de una forma reciente, haciéndome darme cuenta de que toda idea, siempre que no vaya acompañada de una debastadora cantidad de energía y actividad plausible, no llega a nada más allá de su propia muerte, cuando aún ni siquiera ha llegado a nacer. Es esto lo que me ha hecho replantearme la manera en que trabajo, dejando de intentar desarrollar planteamientos y estrategias a un medio y largo plazo, los cuales no contengan en sí mismos la necesidad obligada de una actividad para el presente más actual.

Por ello, quiero alentar a todo aquel que lea esto a que tome sus ideas y proyectos, los plantee encima de la mesa y empiece a establecer acciones que requieran de una realización inmediata, la cual se fundamente en la filosofía de que no hay más visión a largo plazo de un proyecto que el trabajo presente.

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