Karma.

Nunca fui aquel que mereciera cartas llenas de amor, una tarde de Sábado, un Domingo tuyo.

Con cada fallo aumenta mi perdida y reduce mi vida entera contigo, un reloj que marca las horas, marcado por dos segundos de adelanto hace que tu partir sea mas repentino.

Mi falta de fe en el destino fue lo que cambio mi idea sobre las coincidencias, no estoy para fallarte, no merezco el sol en mi piel.

La confianza que tenias en mi la destroce sin goce y casi pareciendo una cancion triste, es un camino del que no regresas, son pedazos que no recuperas.

No merezco ni una tarde, soy el causante de tus miedos mas profundos, merezco una vida de esconderme bajo tu cama, correr todo el tiempo y recibir tus rechazos.

Mereceré lo que me des, mereceré tanto como no pueda dar, mereceré el esperarte y el que me dejes.

Mereceré tu falta de tiempo y espacio, mereceré la muerte que me quieras dar, mereceré el ínfimo roce que entre caricias perdidas quiera agrandar.

Mereceré ese mortal espacio entre tus días, mereceré el que ya no seas como antes, mereceré tus falsas sonrisas y tu falta de letras en las despedidas.

Merezco lo peor de ti, cada falta de respeto la mereceré.

En cambio tu perfección a mi figura imperfecta merece el amor que otorgue hasta desvanecer, merece mis noches en vela, y cada una de mis marcas en los brazos.

Mereces una tarde lluviosa mientras el sol calienta tu suave piel, mereces flores, mereces el tiempo de una vida plagada de ira, mereces el estruendo de mi lluvia que con tu voz se calma.

Mereces un mes completo bajo la fría Escocia, mereces mi vida entera.