Tu Tumba.
Viste a tu pecho desprotegido, a tu cuello deseoso de una cuerda atada a tu cuello…
Tu pecho se sentía frió de que muchos desconocidos coincidiendo en tu camino lo tocaran cual juguete que atrae a cualquier niño, construiste con tus costillas un coraza que lo cubriera, comenzaba a sentirse frío, pero aún los rayos del sol lo incendiaban, talaste el árbol a tu derecha, de el salieron hermosas tablas, construiste un una caja donde depositaste tu cuerpo, la madera mantenía fresco el corazón, deseabas el frió de el hierro, hundiste tus manos hasta conseguir dos piedras, igual de grises como el color que deseabas en tu alma, las fundiste con el poco calor de tu alma, con este hierro construiste una armadura, el interior era frió y obscuro, tal como lo querías, tu alma reflejaba el gris opaco del hierro sin pulir, tardaste 1 año, 6 meses, 9 semanas, 4 días, 16 horas y 23 segundos en conseguir esto, ningún niño travieso tomaría jamas ese corazón de nuevo, ahora se encontraba blindado, frío, seco y gris en tu tumba, diste tres pasos con tu nuevo cuerpo, chocaste con un desconocido, el jamas te daría ni un Sábado, la coincidencia, evento fortuito de desgracia absoluta en todas tus vidas, hizo que el impacto de sus dos masas, provocara una fatídica y repentina fuerza, que derrumbo todo lo que traías encima, quedaste desnudo frente a ese desconocido, miro el hueco en tu pecho, noto que tu corazón aprendió a brillar en la obscuridad, se enamoro de el, su vida se detuvo y no seguiría hasta tenerlo entre sus dedos, lo tomo llenándose de la viscosidad de tus entrañas sus manos, tu solo lo entregaste prometiendo no hacerlo de nuevo y fallando a tu promesa impuesta por tu razón, el desconocido salio huyendo, ahora tu corazón vagara a su lado, no te pertenecerá jamas, como sabes que no estará jugando con el como si fuera su juguete.