Viernes.

Las marcas en mis brazos delatan el poco disfrute de los días, la ansiedad irreflexiva entre tu ausencia y tu huida me corta cada vez mas profundo, tu abandono es mi cuchilla, tu falta en cada termino de semana hace cosquillas a mi cuello, de tal forma que pide a gritos una cuerda, un disparo letal seria perfecto, el silencio es mi enemigo, en cuanto el llega es acompañado por las voces que me piden que lo haga, intentos fallidos, cuerdas reventadas, estómagos explosivos, marcas en los brazos, un hilo rojo en el cuello, una cabeza hundida en el fondo de un horno, una bolsa en la cabeza, no se si se presentes mas eventos infortunados culminados en fracasos, no se si seguir el ritmo de mis manos, que cortan todo como una suave hogaza de pan, no se si aventarme al vacío con mi tristeza, no se si es miedo o resignación al fracaso de mi pobre vida, no se si es solo frió en mis venas que deseo sacar, es dolor en mi pecho oculto por piedra, no se nada, solo la libertad del acto es lo que reprime el incumplimiento de atenciones exteriores a mi alma, un alma desubicada como la mía a nadie le interesa, un corazón podrido como el mio nadie desea, pero entre toda la podredumbre, encontré a mi verdadero ego, amarme hasta lastimarme a mi mismo, sentirme solo hasta el astio, y entre todos estos paso del suicidio por fin moriré.

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