Recesión de medios digitales y tradicionales en México

En México, el análisis actual de la estructura y condiciones de los medios de comunicación refleja una recesión notable. El crecimiento de los medios en México es limitado por sus estrategias de presencia y alcance, las cuales carecen de estándares para un desarrollo de innovación y de transformación.
¿Qué sabemos sobre los medios en México?
Agencias como ComScore, Millward Brown, iabMéxico y Televisa Interactive por muchos años han señalado a México como uno de los países con mayor penetración en redes sociales; con tendencias de crecimiento en nichos relevantes para el consumo como el sector mujeres o millenials. Por otro lado PwC y Nielsen hablan del valor creado a partir de la interacción de la TV con redes sociales. Y la AMIPCI actualiza eventualmente un estudio sobre hábitos de uso de Internet en México, con un énfasis en comercio electrónico y banca electrónica.
Todo el compendio de información previamente señalado, sirve principalmente para marcas y empresas que buscan incrementar su presencia de manera transversal en medios tradicionales y digitales. Sin embargo, se deja a un lado a todas aquellos individuos y organizaciones que buscan una participación sustancial en medios.
El desarrollo de casos de estudio, investigaciones e indicadores de la industria que promueven un análisis y entendimiento de las problemáticas, retos, tendencias y áreas de oportunidad de los medios han sido prácticamente ignorado.
Adicionalmente, hemos llegado al extremo de cambiar reglamentaciones en materia de medios de telecomunicaciones, sin diagnósticos ni datos que respalden esas Reformas; tampoco se estableció una metodología o métrica para entender el impacto que significa el crear o impulsar competencia en medios. Al final del día lo que se buscaba era tener más canales y espacios.
A dos años de la Reforma en Telecomunicaciones no hemos visto una evolución sustancial en la oferta de plataformas de comunicación en México.
Finalmente, es importante señalar que en México no existe forma alguna para analizar la concentración, crecimiento, diversificación y distribución demográfica de los medios, así como el impacto que éstos tienen en nuestra debilidad democrática. Y si existe esta información, no es información de carácter público.
¿A quién le afecta la recesión en medios?
Principalmente a todos. Sin embargo, el impacto que tiene en el crecimiento y evolución del ecosistema de medios en México también es preocupante.
Cuando se analizan las estrategias de Twitter, Facebook y Snapchat, cada vez es más evidente que su crecimiento, en gran parte, está marcado por la evolución de los medios informativos. En una era en la que cualquier individuo u organización puede ser un medio y un referente informativo, los medios tradicionales no pueden darse el lujo de no generar un valor agregado a partir de su plataforma de influencia y de generación de contenidos.
Es preocupante ver cómo la industria de medios tradicionales y digitales en México actúa de forma empírica para impulsar su crecimiento.
Puedo enlistar algunos casos:
- El Financiero. Sus plataformas carecen de cohesión y propuesta en formatos de contenidos. Vale la pena ver los cambios que su socio Bloomberg ha desarrollado en Estados Unidos.
- Noticieros Televisa. Sus esfuerzos se han centrado en el desarrollo de plataformas OTT, olvidando que sus espectadores son multi-plataforma.
- Radio Formula y Radio Centro. Simplemente han decidido limitar su participación en medios digitales, muchas radio difusoras en el mundo han evolucionado en plataformas de opinión y debate.
¿Qué factores interfieren en el crecimiento de los medios en México?
Con el riesgo de simplificar demasiado la situación, se puede hablar de tres puntos relevantes:
- El impacto en redes sociales de los monopolios en telecomunicaciones y los desmedido efectos del poder político en México.
- La tendencia de contraponer el impacto y relevancia de las redes sociales y la industria de telecomunicaciones, afectando así su coexistencia.
- El rezago educativo y su impacto en la baja demanda de sustancia en contenidos.
México no solo debería promover foros, programas y premios de innovación en la industria de medios, sino también, impulsar la adopción de estándares, metodologías y métricas que garanticen la viabilidad económica y oferta sustanciosa de contenidos.