No me gusta la violencia

No me gusta la violencia. Agredir a alguien no solo se remite al maltrato físico, claro está. Tampoco exclusivamente a desclasificar verbalmente a otro con garabatos, ofensas y tonos más altos de lo normal.

La traición es violencia. La falta de sinceridad también. El pasarlo mal en un lugar por distintos motivos se siente igual de agresivo que un golpe o un cachetazo. Los gestos, los silencios, el no dar la cara. La misma cobardía.

Me gusta cortar por lo sano. Cuando algo no me agrada y no me hace sentir cómoda, busco salidas alternativas. Considero que soy ubicada y en eso estoy. Voy a salir bien y airosa.

¿Se acuerdan que ayer dije que estaba buscando lo que quería? Bien. Hoy salí de mi zona de confort y encontré una luz que me hizo volver a confiar en mí y decir en voz alta “me tengo toda la fe del mundo” (uno de mis TOC es hablar sola y en voz alta, já). Voy a dejar atrás eso que considero penca y violento. En tres meses más me voy a reír de esto.

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