Haz que tu guía sea el pie derecho


Nueva en esto, igual que nueva en muchas cosas. Quizás pueda aprender más de lo que espero escribiendo lo que pienso, quizás pueda ver lo que ocurre en una perspectiva totalmente diferente o quizás tan sólo logre distraerme un poco. Sea cual sea el objetivo que alcance, quiero dejar en claro que a veces se necesita decirle a un extraño lo que piensas y las razones de tus acciones para que tu mismo te des cuenta de que si lo que haces está bien o no.

El 2013 cerró con nuevas promesas, de convertir mi rutina en algo totalmente distinto, en cambiar lo bueno por lo malo, en alcanzar la soñada felicidad. Pero la verdad, es que ninguna promesa se cumple si no tienes la voluntad de hacerlo.. Y eso de tener la voluntad de algo va mucho más allá de “querer” hacer algo. Olvídate de que quiero esto, quiero aquello y quiero lo otro; basta de querer, que al final terminarás hundiéndote en tus excusas y no harás nada. Es hora de trabajar para pensar, para sentir, para tener.

Primero lo primero, hay que comenzar reconociendo lo que necesitas y lo que quieres cambiar. Actuar en positivo y dejar las malas vibras para aquellos que no hacen otra cosa que quejarse. Fijar objetivos, y no teóricos como decía la profe de Biología, ¿qué buscas?, ¿a quién buscas?, ¿en qué momento lo buscas?, ¿estás preparado para cambiar? Porque un cambio no es una acción espontánea, de un día y ya.. Un cambio es un proceso que comienza en el cerebro y termina en boca de todos. Y bueno, seguramente estés buscando que hablen de ti o piensen en ti, pero te cuento que no importa en lo que estés pensando, porque siempre habrá gente que se empeñará en criticarte porque es facilísimo ver los defectos en otro cuando eres el primero que los tiene. Y ahí no está la felicidad, no basta con decir “el o ella es feliz”, la felicidad es la cosecha del cultivo más bonito, el amor. Antes de que te pregunten si eres o no feliz, autoexamínate y pregúntate si estás preparado para amar.