Poder y no querer, ahí la clave.
Hoy, a mediados de año, al ver que el tiempo pasa y pasa sin detenerse, sin perdonar; me levanté con una preocupación: ¿estaré perdiendo el tiempo? Estaré disfrutando de mis días o sólamente estoy dejando que el tiempo me quite lo único seguro que tengo, mi vida. Hoy me desperté con ganas de ser feliz, de dejar atrás todo lo que me molestó, toda mi rabia y toda mi ira, que me apartan de mi objetivo. Todo aquello que me resta y que no me deja continuar. Todos esos comentarios que debo fingir que no me importan pero que sí lo hacen y me perjudican, que no me dejan avanzar y que me han robado cada segundo de mi pasado.
“Hoy es un buen día para comenzar”, hoy es el mejor día para comenzar diría yo, hoy es el único día que tengo para comenzar porque todos los días al abrir los ojos por la mañana tenemos esa opción, de ser feliz. Esos códigos que están dentro de ti, muy cerca de tu corazón, pero que pocos logran descifrar.
Sí, ya sé lo que piensas. Quizás estés pasando por duros momentos, demasiado duros tal vez para una sóla persona, quizás necesites compartirlos o dejar de evadirlos pero te digo algo: Hoy tienes 86.400 dólares en tu banco y sólo tu decides cómo gastarlos. Y todos los días se eliminan así los hayas gastado o no, quizás para mañana no los tendrás,¿tú cómo los gastarás? No tienes la necesidad de compartirlos con alguien para que el otro sea feliz. Eso sería enriquecer al otro con lo poco que tienes, sería desperdiciarlo.
Hoy lo único que importa es ser feliz a toda costa. Puedes ignorar lo que te molesta pero nunca olvides que la verdad siempre se descubre; que los problemas que evitas hoy, serán los que mañana te pasarán factura por no enfrentarlos a su debido momento. Que te llamen loco, enfermo o dramático; hoy no debe importarte lo que piensen de ti porque es la única forma de encontrar la felicidad. Esa y aprender a decir ¡NO! y no porque no pueda, sino porque no quiero y no me nace. PORQUE QUIERO Y DEBO SER FELIZ HOY, porque cada quién debe encargarse de su propia felicidad, pues sencillamente porque es subjetiva, porque dónde está tu felicidad no tiene porque estar la mía, porque cada persona es un mundo y cada quién disfruta de su camino. Y al final, no lo dudes, nos encontraremos.
Cuéntame, ¿cómo gastaste los dólares que te regalaron hoy? ¿Valió la pena el sacrificio?