Hubieras, aunque eso ya no existe.

Hubieras visto mi rostro cuando supe que te irías..

Hubieras visto mi mirada de tristeza profunda con un toque de decepción y una palabra muda «ahora veo» cuando tu cobardía y comodidad le gano a nuestro grande amor, era triste, una tristeza enorme. Si te hubiese encontrado en la calle creo que solamente hubiera dicho algunas palabras, hubiera tenido un intercambio de dolor contigo, para luego ir dejando de verte, agachar la mirada y dar la media vuelta.

Hubieras sentido en ese momento mi corazón, la última vez que te fuiste yo me resigne a tu error y por fin di la media vuelta, empecé a procurar no volver a encontrarte en las calles, en los mensajes, en mi vida.

Yo creo que esta última vez me decidí a no volverte a ver así «con un dolor enorme en el corazón» con la decepción tan grande de recordar tu error, tu cobardía, tu sutil cambio de página con tu tonto pretexto «es más fácil, es lo mejor». Y era incómodo, era increíble, era triste.

Me había dado cuenta que yo quería cargar todo por ti.

Había viajado al otro lado del mundo por ti.

Me había dado cuenta que nunca te había dicho que “no”

Había enfrentado a mi familia para nuestra próxima realidad, me había enfrentado al mundo por nosotros, me había entusiasmado al no ser cobarde, a luchar por nosotros; se me había atravesado un «tú y yo contra el mundo mi amor» lo inocente y absurdo fue que en algún momento lo creí posible ¿que tonto no? Lo había considerado, considere e hice todo lo anterior por ti, por nuestros años, por nuestro amor, por nuestro “futuro”

Y lo último que tuve de ti fue todo lo contrario, no alcance a verte a los ojos esta última vez, tienes suerte hasta cuando lastimas porque si la hubieras visto hubieras sentido el doble de tristeza que sientes ahora..

Y mi mirada fue tan “no lo puedo creer, no luchaste por nuestro amor y es triste pero supongo así será siempre, así serás”

Después empecé a dejar de verte, me guarde el corazón y tire el tuyo con candado en alguna calle de mi vida, me di la media vuelta, me fui..


A. Santiago M.
One clap, two clap, three clap, forty?

By clapping more or less, you can signal to us which stories really stand out.