La Era de Macri

Luis Gerardo Arce

Desde que Mauricio Macri asumió la presidencia de la República Argentina en diciembre de 2015, ha desarrollado una serie de acciones contrarias a leyes e instituciones contempladas en la Constitución de la Nación Argentina. Es decir, se ha gobernado en desapego al orden constitucional que en campaña Macri prometió acatar y defender.

Mauricio Macri en un acto de campaña luego de la primera ronda electoral en Argentina.

Al no tener mayoría en ninguna de las dos cámaras del Parlamento, el presidente Macri decidió también no convocar a sesiones extraordinarias del legislativo y optó por gobernar sus primeros 100 días a través de “decretos de necesidad y urgencia” (DNUs).

Recién iniciado este período, el 15 de diciembre nombró por decreto a dos magistrados de la Corte Suprema de Justicia. Una semana después, un juez federal suspendió la juramentación de estos dos jueces, considerando el decreto “abusivo y arbitrario”

Trazando una comparación con su predecesora, Cristina Fernández de Kirchner firmó en promedio 1 DNU al mes. En contraste, Macri acumuló 261 decretos solo en el primer mes de gestión.

Los decretazos de Macri también alcanzaron la Ley de Medios, una de las mayores conquistas populares de la era Kirchner, a través de un DNU que disuelve la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (AFSCA) en lo que algunos consideran un ataque directo al derecho a la comunicación.

El sector comunicación también se ha visto afectado por una ola de despidos que ha puesto en la calle a miles de trabajadores de sus puestos de trabajo por ser supuestamente “kirchneristas”, en una flagrante violación de sus derechos laborales. Tal es el caso del emblemático locutor radial Víctor Hugo Morales o de los periodistas del canal público DeporTV. Una de estas periodistas se refirió en un tono cómico sobre su despido:

Todas estas acciones, que incluyen también un intento de intervención del Archivo Nacional de la Memoria que ha permitido juzgar a los responsables de crímenes de lesa humanidad durante la dictadura militar en Argentina, han provocado una respuesta de parte de movimientos sociales en todo el país.

Por ello, las Asociaciones de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo han convocado a movilizaciones y acciones de resistencia contra la decisión de Macri. Esto provocó que el Ejecutivo, en una clara acción de represión y persecusión política, abriera una causa contra Hebe de Bonafini, presidenta de Madres de Plaza de Mayo. El panorama se complica aún más cuando también en otras provincias se detienen y encarcelan a activistas sociales como la líder indígena Milagro Sala.

El regreso del neoliberalismo salvaje que pretende imponer su agenda en beneficio de las grandes corporaciones y transnacionales es más que evidente. No en vano, la política económica de Macri es coordinada por ex funcionarios del FMI, HSBC y grandes entidades bancarias, las mismas que llevaron al debacle a la Argentina en 2001.

La atención mediática en nuestro país ha visto hacia el otro lado respecto de todos estos acontecimientos, por lo que el movimiento estudiantil debe, junto con otros movimientos sociales, colaborar a la visibilización de estas acciones que atentan contra los derechos de nuestas hermanas y hermanos argentinos y todo lo que han conquistado.

Luis Gerardo Arce es egresado de la carrera de Historia y fue coordinador de la Comisión de Asuntos Internacionales de la FEUCR en 2015.

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