El sueño de la universidad propia

Álvaro Calado
Nov 5 · 5 min read

¿Cómo priorizar el crecimiento de la universidad pública?

Una excelente nota aparecida hace unos días en El Comercio da cuenta de la compleja situación de la Universidad Nacional Ciro Alegría (UNCA) en la provincia de Sánchez Carrión, La Libertad. Sus problemas tienen un origen claro, y son parte de una problemática mayor que tiene consecuencias vigentes.

En un contexto de alta demanda por educación superior, durante años se generó una dinámica perjudicial para el sistema: representantes, autoridades y organizaciones locales empujaron la creación de universidades públicas, sin tomar en cuenta consideraciones técnicas y legales. La ley de moratoria, que prohíbe la creación de nuevas universidades, sirvió también para controlar la proliferación de universidades públicas que, por años, existieron únicamente en el papel. Posteriormente, el licenciamiento logró que la mayoría de las nuevas universidades alcanzaran condiciones básicas.

Contradicciones en la creación de nuevas universidades

Desde 2000 a la fecha se crearon 26 universidades públicas; de estas, sólo 20 ofrecen grados universitarios a la fecha. Estas universidades atienden a una fracción muy pequeña de la matrícula universitaria pública a nivel nacional. Al mismo tiempo, sus presupuestos agregados sobrepasaron los 600 millones de soles sólo en 2019. Entre tanto, universidades públicas más consolidadas recurren -en gran medida- a recursos recaudados por ellas mismas para atender lo mejor posible a sus estudiantes.

Hoy en día, una nueva universidad pública recibe recursos ordinarios por 3 millones de soles anuales (aprox.) durante sus tres primeros años. Esto aun cuando en ese período no tenga alumnos. Luego de ese período, incurrirá en nuevos gastos que significarán la asignación de mayores recursos. Podría ocurrir que no tenga alumnos durante varios años luego de creada.

La UNCA, por ejemplo, se creó en 2011 y recibió recursos ordinarios desde 2017 por más de 8 millones de soles en total. Esto sin contar otras fuentes de financiamiento. Con esos recursos, ¿cuántos estudiantes de la provincia de Sánchez Carrión pudieron ser becados en instituciones públicas del más alto nivel? ¿cómo hubiese avanzado la implementación de la filial que tiene la Universidad Nacional de Trujillo (UNT) en esa misma provincia? ¿se hubiera podido repotenciar a los institutos existentes en la provincia?

La situación se agrava cuando de por medio existen recursos provenientes del canon. En las regiones en donde se creó nuevas universidades teniendo canon, cientos de millones no han sido incorporados al presupuesto de sus novísimas universidades por años, mientras avanzan en el complejo proceso de construir sus capacidades de gestión. Claramente, esta situación genera desconfianza de la sociedad y de otras instancias del Estado hacia las universidades públicas en general, debilitando su rol.

Aún con la ley de moratoria vigente, se creó universidades públicas mediante cambios de denominación a algunas instituciones educativas. En otros casos debió intervenir el tribunal constitucional, declarando inconstitucionales las leyes de creación de nuevas universidades.

Sin duda, debe ampliarse la oferta pública de educación universitaria. Es claro que hoy en día hay historias de éxito y buenos gestores en muchas nuevas universidades. Sin embargo, se debe reconocer que hubo un alto costo de oportunidad en su creación. Para invertir más en ampliar la oferta pública es necesario aprovechar las oportunidades de mejora que existen.

¿Por dónde comenzar?

Los numerosos proyectos relacionados a la creación de nuevas universidades[i], así como el próximo vencimiento de la ley de moratoria hacen pertinente la discusión sobre qué acciones pueden implementarse a corto plazo para ampliar la oferta pública del servicio educativo universitario de manera eficiente.

La reforma universitaria desarrolló hasta hoy requisitos de calidad para la creación y funcionamiento de universidades públicas: la opinión previa de MINEDU a los proyectos de ley de creación y, una vez creadas, el procedimiento de licenciamiento.

Ahora bien, para ampliar la oferta y el acceso al servicio universitario público, es posible identificar algunas acciones de corto plazo. Entre otras medidas se puede:

o Fortalecer progresivamente a las mejores universidades públicas para ampliar sus vacantes en programas pertinentes a nivel nacional

o Acompañar el proceso de (re)apertura de filiales con estándares de calidad equivalentes a los de las sedes principales, allí donde sea relevante hacerlo

o Coordinar con las partes interesadas -el próximo congreso, autoridades locales, otros- alternativas viables a los proyectos de ley existentes para la creación de nuevas universidades.

De manera complementaria, evaluar si es posible y necesaria una nueva ampliación de la moratoria para la creación de universidades públicas. Esto por lo menos hasta que concluya la implementación de planes de emergencia de MINEDU, y se inicie la implementación de la política nacional de educación superior

o Seguir avanzando con el fortalecimiento de la educación superior técnica para ofrecer una alternativa mucho más pertinente para gran parte del público

Por otro lado, y como viene haciendo con acierto PRONABEC, se puede priorizar el financiamiento a la demanda hacia universidades públicas, lo que además permite al programa llegar a un mayor número de becarios. En esta línea, es pertinente evaluar la ampliación del crédito, como mecanismo complementario a la beca, para ampliar el acceso a la educación superior pública. No todo estudiante califica a una beca, y tampoco todos necesitan financiar la totalidad del costo de sus estudios

En el mediano plazo, el diseño y la implementación de una política para la educación superior puede ser el espacio para establecer metas de atención de la educación superior pública, estrategias para su financiamiento de acuerdo a la pertinencia de sus programas, y búsqueda de complementariedad y sinergias con la oferta privada allí donde pueden ofrecer un servicio de calidad.

Podemos aspirar a un sistema universitario que forme ciudadanos con las habilidades requeridas para un empleo provechoso, garantizando iguales oportunidades de acceso para todos. Todo esto, haciendo el uso más eficiente posible de los recursos públicos.

[i] Por ejemplo, el nuevo congreso deberá tramitar los proyectos para declarar de interés nacional y necesidad pública la creación de las universidades públicas Pedro Vilcapaza y la Aymara Sur, ambas en Puno, la Autónoma de Cutervo en Cajamarca, la del VRAEM en Cusco, entre otras. En estas tres regiones existen 2 o 3 universidades públicas a la fecha, además de oferta privada e institutos públicos y privados.

Adicionalmente, hay actores interesados en poner en marcha las creadas universidades de San Juan de Lurigancho y Los Olivos.

Finalmente, existen proyectos de ley para el cambio de denominación de escuelas de formación artística a universidad para el Instituto Superior de Música de Acolla, el Conservatorio Luis Duncker Lavalle, las escuelas Felipe Guamán Poma y Condorcunca, entre otros.

Álvaro Calado

Written by

Políticas públicas y educación superior. Servidor público. MPA por Cornell University

Welcome to a place where words matter. On Medium, smart voices and original ideas take center stage - with no ads in sight. Watch
Follow all the topics you care about, and we’ll deliver the best stories for you to your homepage and inbox. Explore
Get unlimited access to the best stories on Medium — and support writers while you’re at it. Just $5/month. Upgrade