Cómo terminé mi enorme lista de tareas pendientes de la forma más sencilla

Siempre hay cosas que hacer, aunque la mayoría de ellas no las pienses o incluso las olvides. Tanto en la vida laboral, en la personal, en tus aficiones, siempre hay cosas que hacer. Y como tengo cierta obsesión por el orden y las listas, me gusta apuntarme lo más importante de esas cosas que tengo que hacer, ya sea a corto o a largo plazo. Apuntas, apuntas y apuntas… Pero nunca vas completando esas tareas. Y la lista se hace larga, eterna, interminable. Y cada vez te da más pereza ponerte con esas tareas que llevas tiempo dejando, no encuentras el momento o ya ni recuerdas por qué están ahí.


Empecé apuntando mis tareas en Trello pero al poco me vi en la necesidad de ordenarlas en el tiempo. Fue cuando encontré Cloudpad y allí ya me dejaban poner lo que tenía pendiente hacer por días e incluso crear otras listas personalizadas. Y luego me aburrí de Cloudpad y pasé a Any.do, donde podía crear categorías y también distribuir mis tareas en el tiempo, esta vez en “hoy”, “mañana”, “próximamente” y “algún día”. Y mientras saltaba de plataforma en plataforma, mis quehaceres seguían aumentando.

Y es que daba igual que las tuviese apuntadas o que me las pusiese por días, tardaba mucho en hacerlas. No sentía motivación ni ganas, esas listas del demonio me abrumaban de lo largas que eran. Hasta que dejé las herramientas virtuales y pasé al papel.

Una libreta y dos tareas por día

Cogí la libreta donde suelo tomar notas cuando acudo a charlas, eventos y cosas por el estilo. Una libreta no muy grande, cómoda, que no molesta. Y me puse a organizar mis tareas de una forma tan sencilla que me sorprende que realmente fuese esa la solución a mi problema.

Escribe dos o tres días de la semana junto a su número del mes. Debajo de cada uno apunta las dos únicas tareas que vas a tener que hacer ese día. De verdad, sólo dos. Si te pones una tarea vas a tardar la vida en completar tu lista de pendientes, mientras que si te pones tres o más te vas a saturar y no vas a cumplir tus objetivos. Dos es lo idóneo y lo que mejor me funciona a mí.

En tu libreta vas a ver únicamente esos tres días y las dos tareas de cada uno. No pienses más allá ni en el resto de tareas que quedan, céntrate en lo que hay en la libreta. A mí me sirve para no agobiarme tanto ya que no estoy planificando toda la semana ni todo el mes, son solamente tres días. Y dos tareas perfectamente realizables por día. Vas a conseguir cumplir tu objetivo. Vas a comprobar que tu lista interminable de tareas se va a ir reduciendo.

Mi recomendación es que las actividades pendientes que te marques en el cuaderno sean algo que realmente requieran algo de tiempo y esfuerzo o que lleves tiempo queriendo (o debiendo) hacer. También que combines tu vida profesional con la personal, que no todo sean tareas súper serias y aburridas. Esto te ayudará a ver las tareas del día con un poco más de optimismo y ganas. Un ejemplo:

Viernes 5:
· Terminar el curso online de marketing digital.
· Llevar al 50% la lectura de ‘Superviviente’ de Chuck Palahniuk.

Yo suelo ser lento para leer así que el segundo objetivo me va genial para darle caña a la lectura, algo que me apetece hacer pero que voy dejando. Además voy a dedicarle tiempo a mi formación, a seguir aprendiendo y a terminar de una vez ese curso online que lleva meses esperándome.

¿Y si no completo las tareas de ese día?

¡Pues bueno! Qué se le va a hacer… Eso ya depende de ti y de tu disciplina, lo estricto que seas contigo mismo. Tampoco te fustigues, pero intenta cumplirlo la próxima vez. A mí me ha ocurrido más de una vez, en esos casos normalmente consigo completarlas al día siguiente. Hay veces en las que he terminado pronto lo que tenía para ese día y he adelantado algo del día siguiente. Esta sensación de productividad es genial, te motiva mucho.

Conforme vayas completando las tareas las puedes ir tachando, que da más gustirrinín que dar un click en una lista digital. Algo que yo hago es escribir al lado a qué hora he completado la faena, ya más a modo de curiosidad. Resulta interesante echarle un vistazo a las horas y comprobar los momentos del día en los que sueles ser más productivo. En el caso de terminar la tarea otro día del que me había programado, escribo también cuántos días de más o de menos he tardado.


A mí es un método que me funciona. Mi interminable lista de tareas pendientes se ha reducido considerablemente y resulta muy satisfactorio. Lo que hago actualmente es apuntarme tooodo lo que tengo o quiero hacer en Any.do (cualquier otra plataforma de notas o listas os vale, incluso un simple documento) y luego ir pasándolo poco a poco a la libreta, sin las prisas ni los agobios de ver tanta tarea junta. Porque una lista larga te desmotiva y te agota con sólo verla. Una lista de dos tareas resulta más accesible. Con menos que hacer cada día conseguirás hacer más.

Bueno, y ahora que ya he terminado de escribir este artículo, voy a tacharlo en mi libreta.

¡Nos leemos!

Álvaro Fernández | Twitter | LinkedIn