Guerra Mundial Z [Comentario]

Nota: este artículo da por hecho que has visto y leído “Guerra Mundial Z”

Cuando leí que iban a hacer una película de Guerra Mundial Z estaba realmente emocionado. Por fin podría ver una adaptación al séptimo arte del libro que relataba con maestría las memorias de un planeta que había experimentado el apocalipsis zombi. Sin embargo, aunque el resultado final fue decente, acabo siendo un tanto decepcionante.

La obra original relata la historia de un mundo devastado por un enjambre de no muertos a través de una serie de entrevistas realizadas por el propio autor, que toma el papel de un agente de la Comisión de Posguerra de las Naciones Unidas, lo que le sirve como pretexto a Max Brooks para responder al supuesto “¿qué cambios sucederían en el planeta si este se viera afectado por una pandemia zombi?”. Así, el autor nunca se queda con una sola línea narrativa, sino que sigue múltiples de ellas, para poder describir con destreza la distopía zombi, siguiendo un orden cronológico desde la infección del paciente cero hasta el final de la guerra, pasando por las diferentes batallas y eventos que definieron la guerra.

Sin embargo, la película no comparte con el libro ninguna de estas características, narrando esta la historia de Gerry Lane, un agente de las Naciones Unidas que puede ver de primera mano como los muertos empiezan a levantarse y correr en busca de presas. Y aquí termina toda similitud que pudiera haber con el libro. El guión de esta película se podría definir como el típico de un thriller triple A, buscando el dramatismo, la acción y, dada la temática de la película, dar un par de sustos. Pero realmente el único drama que ofrece la película es muy artificial y, o sirve de excusa para que avance la trama, como cuando obligan al protagonista a buscar al paciente cero, o es innecesario, como en el final. Y aunque la acción la hace entretenida, tampoco consigue convertirla en una película destacable, habiendo, desde mi punto de vista, otras mucho mejores que se centran en este aspecto, como “Amanecer de los muertos” (2004) o “La horda” (2009), donde lo único que importa desde el inicio de la película es la supervivencia a la amenaza zombi.

A pesar de todo, podría haber pasado esta película por alto. Podría haberla simplemente olvidado, sin haberme detenido a pensar en ella como he hecho con muchas otras superproducciones. Pero estoy realmente desilusionado ante el resultado final porque sé que realmente podría haber sido mucho más. Me atrevo a decir que, dirigida por las manos adecuadas, esta película se podría haber llegado a convertir en una película de culto entre los amantes de las películas de zombis, o al menos habría rendido verdadero homenaje al libro. Si se hubieran centrado en recoger las historias que contaba el libro, por ejemplo, entrevistando a diferentes supervivientes, tal como se hacía en la obra original, y utilizando flashbacks para representar los recuerdos de estos, podríamos haber tenido una visión del apocalipsis zombi desde una perspectiva analítica por primera vez. Esto permitiría captar la verdadera esencia del libro, que no es vivir la historia de unos supervivientes sino valorar los cambios que sufrió nuestro mundo tras el levantamiento de los muertos. En cambio, la adaptación cinematográfica de Guerra Mundial Z se niega a salirse del renglón, y los fans del libro nos debemos conformar tan solo con un par de referencias aquí y allá, y así, la película ni siquiera llega a ser la sombra de lo que fue el libro.