Escribiendo como Brenda

Me levanto y por alguna extraña razón su pensamiento ha estado presente mientras dormía, mientras soñaba que soñaba y mientras despertaba. Mi día ha demorado un poco en comenzar, pero en cuanto recobro mis cinco sentidos comienzo a hacerme preguntas sobre su espejismo, y voy pasando lentamente de la ilusión al entendimiento de la realidad, termino por descubrir que algunas cosas por su mera concepción no pueden pertenecer a ciertos lugares. Comienzo entonces mi lista de cosas que quiero que estén juntas pero que no lo harán a menos que la suerte sea la mujer que tire las cartas, comienzo por mis besos en sus pecas y sigo. La luna en las noches de enamorados. Los silencios en los abrazos donde sobran las palabras. Las voces de los amigos de la niñez. Y así pasé mi día esperando que la fortuna tocara mi puerta en la forma de sus ojos, con mis besos en sus pecas.