Exilio

La soledad que ahora percibo no es un soledad del cuerpo, es una soledad del alma. Creo que es sentir que al rededor tuyo no hay almas afines a la tuya. Mi alma se desespera y me desespera a mi. Puedo sentir como llora a cada paso, a cada viaje donde el sinsentido frío va más allá de mis huesos. Extraña su hogar, extraña su familia pero más que nada se siente culpable, a causado dolor a otros y lo sabe. Mata, hiere y lástima, así son los pasos de mi alma en el exilio.