La revolución startup llegó al sector minero-energético

(Versión completa del artículo publicado en la Revista Desde Adentro de la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía del Perú. N° 156, Pág 18–19)

Las revolución de las startups tecnológicas es un hecho en ecosistemas desarrollados. En el terreno corporativo, grandes compañías alrededor del mundo se han dado cuenta de la flexibilidad que les ofrece trabajar con emprendimientos en lugar de tercerizar algunas ramas. Empresas como Bosch o ABB han comenzado a crear sus propias incubadoras y aceleradoras de negocios y hoy tienen startups trabajando con ellos en reforzar y alcanzar sus objetivos comunes, y lo hacen a una velocidad atroz.

Atrás parece que van quedando los años en que única y exclusivamente se invertía en equipos de programadores que desarrollen el código que se les pedía, y ahora se están equilibrando inversiones también en equipos de fundadores talentosos que desarrollen tecnologías aplicables a varios actores del sector, que recojan big data y que tengan un modelo de negocio sostenible, validado y autónomo, que les permita operar sin las trabas que implica una gran compañía y favorezca un crecimiento acelerado. Esto ya ha permitido a la gran empresa reducir costos de operación en millones y maximizar su capacidad de producción.

Existe un mundo de oportunidades. En Waves, nuestra aceleradora de negocios, tenemos un equipo de ingenieros y científicos que junto a emprendedores investigan tecnologías y modelos de negocio que puedan escalarse como startups de alto impacto en sectores específicos. En los últimos meses hemos venido conversando con actores clave en la industria minero-energética y hemos descubierto algunas oportunidades interesantes en distintas ramas que me gustaría compartir:

a. Mantenimiento predictivo: Se monitoriza a través del Internet de las Cosas (IoT) vibraciones, temperaturas y otras variables que superen parámetros establecidos, pudiendo detectar rápidamente por ejemplo fallas en un rodamiento o problemas de lubricación, que de no detectarse a tiempo podrían devenir en costosas reparaciones o paradas de producción.

b. Seguridad: Noobe, una de nuestras startups, monitoriza la calidad del aire y material particulado suspendido en el aire por medio de equipos instalados en transporte público; esto es extrapolable al sector si se potencia con estaciones fijas y robots. También hemos investigado dispositivos de Wearable Computing como guantes que monitorizan piezas calientes o estructuras energizadas.

c. Smart Structures: Xtructures, una de nuestras startups, aplica el IoT para monitorizar estructuras alargando su vida útil. La aplican a puentes y grandes estructuras, y vienen explorando su aplicación en túneles y socavones. Esto también genera conocimiento para futuros diseños y permite tomar decisiones cuantitativas basadas en datos y confiabilidad.

d. Limpieza del agua: Tenemos un acuerdo con una startup internacional que inventó un dispositivo con nanofiltros de metales pesados para crear agua potable, lo que ayudaría mucho a las comunidades. También se pueden instalar biosensores que monitoricen la calidad del agua en tiempo real.

e. Fuentes de energías renovables: Hacen posible alimentar de electricidad a pobladores alejados en donde tender redes eléctricas es demasiado caro y complicado. Fotoceldas, inversores, energía eólica cada vez son más económicas y eficientes, así como dispositivos de salida basados en tecnología led que generan un menor consumo.

f. Fabricación digital: En lugar de importar piezas para plantas se pueden escanear o recibir planos virtualmente y construirlos in-house usando escáneres 3D, routers CNC, quemadoras láser e impresoras 3D, a una fracción del costo y tiempo.

g. Comunidades: Trabajamos con un emprendimiento de “Internet sin internet”, en el que pobladores de comunidades a donde no llega el internet pero sí la señal telefónica pueden comunicarse mediante un SMS que se publica en Twitter, y reciben las respuestas como SMS. Esto facilita el comercio con ciudades, genera vínculos y alianzas entre comunidades cercanas, ayuda con la sensibilización sobre temas de interés y les abre una puerta para conversar con el mundo. Y la big data del análisis semántico de estos mensajes nos ayudaría mucho a entender la psicografía de los pobladores de las zonas rurales y descubrir oportunidades.

h. Medio ambiente: Es posible construir plataformas IoT en donde stakeholders como el Minam, Osinergmin o el público en general puedan ver en tiempo real los parámetros con los que están trabajando y son capturados por sus sensores, generando confianza y transparencia.

El modelo de sharing economy o economía colaborativa (muy ligado al concepto de open innovation) que es tan utilizado en las startups puede ser aplicado aquí también y de diversas maneras: Alojamiento para contratistas en casas de pobladores (un “Airbnb rural”), medios de transporte compartidos, alquiler de maquinarias entre empresas del sector, distribución de repuestos, distribución de suministros diarios, agregaduría de compras por volumen entre empresas del sector, entre otros. Incluso empresas fintech como Pricelock han abierto oportunidades para manejar la volatilidad de los commodities, y es un espacio que aún requiere de más apoyo y trabajo.

Mucho de esto es simple y muy económico para implementarse, y ya se está haciendo en el Perú por jóvenes con vocación. He tenido la suerte de supervisar literalmente miles de proyectos de startups en mi país, muchos geniales y con equipos brillantes, y puedo decir con certeza que más del 90% de estos proyectos no terminan de ver la luz porque sus fundadores abandonan al sentirse desmotivados. En muchos casos esta desmotivación proviene de la falta de apoyo del sector y consiguiente agotamiento de sus recursos personales. Afortunadamente, hablando por el sector minero-energético se está viendo una luz muy interesante en el camino, y es que iniciativas como la Hackaton de Responsabilidad Social que organizó la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía (SNMPE) en mayo de este año son excelentes ejemplos de lo que se puede lograr al capitalizar el talento que tienen muchos jóvenes a favor de las empresas del sector y las comunidades. Ahora el reto está en no perder la inercia y potenciar iniciativas continuas que mantengan viva la llama.

Internacionalmente he tenido la fortuna de conocer de cerca aceleradoras y fondos especializados por sectores que reciben gran apoyo por empresas de su industria que se favorecen de la innovación abierta. Aceleradoras para startups de energía o extracción como Rockstart, Energy Excelerator, Unearthed o la finita pero prestigiosa Surge Ventures siempre han estado muy abiertas a colaborar y abrir sus redes de contacto con otras aceleradoras e iniciativas para expandir las operaciones de las empresas de sus portafolios. En Waves venimos explorando traer y representar en Latinoamérica a startups con tecnologías que ya se vienen probando con éxito para acelerarlas localmente, y existe muchísimo interés en ello.

Creo fervientemente que hay grandes oportunidades de inversión en startups para el sector si es que lo miramos con otros ojos. Por su naturaleza, las startups están en el espacio del capital de riesgo o venture capital: Solo 1 de cada 10 inversiones es un gran éxito, pero requieren de capitales semilla con tickets por lo general muy bajos en una etapa temprana ($15–100k) lo cual significa gigantes multiplicadores si la startup explota, y eso sin contar los beneficios directos que la tecnología logra para las empresas. En una industria en la que actividades de exploración requieren de altas inversiones y tienen un mayor nivel de riesgo (ej: las mineras junior son VCs más clásicos) no sonaría muy descabellado pensar en que algunos stakeholders del sector pronto tomen la iniciativa y lideren un fondo de venture capital para potenciar startups minero-energéticas que favorezcan las operaciones de las empresas del sector y generen alto impacto social para el desarrollo. Esto tiene el potencial de incrementar la productividad y la eficiencia ahorrando millones de dólares al sector, mitigar riesgos, contribuir al medio ambiente y ayudar a miles de beneficiarios en las comunidades. Y definitivamente, el desarrollo de este ecosistema puede ayudar a mejorar la imagen negativa que tiene la industria.

Pienso que no será muy difícil dar los primeros pasos:

1. No reinventando la rueda. De alguna u otra manera, casi todo ya está inventado. Muchos emprendedores en Perú y fuera ya están haciendo cosas y están ahí; solo necesitan un pequeño empujón para ser sostenibles en sus primeros meses. Muchas grandes compañías tratan de crear tecnologías desde cero cuando ya existen alternativas muy similares fuera de sus burbujas (y en caso no lo hubiera, para los desarrolladores existen APIs o scripts listos para usarse y no tener que inventarse un montón de código desde el comienzo), y sólo requieren ser adaptadas. Esto resulta mucho más económico, eficiente, sostenible e incluso escalable al momento de implementar innovación tecnológica para sus empresas o programas de responsabilidad social para comunidades, consiguiendo un real alto impacto.

2. Empoderando los programas ya existentes de responsabilidad social del sector. Me quedé gratamente sorprendido al ver la cantidad de proyectos sociales de las empresas asociadas de la SNMPE en su Memoria Anual. Revisándolos con calma hemos visto gran oportunidad de hacer a muchos de ellos más sostenibles, promover su escalabilidad y darles capas de tecnología.

3. Generando investigación científica y desarrollo e innovación tecnológica. Las empresas del sector pueden favorecerse mucho de la nueva Ley de Promoción de la I+D+i del gobierno peruano, que ofrece incentivos tributarios de hasta un 175% de deducción al impuesto a la renta respecto a los gastos realizados en este rubro. Esto hace que sea mucho más atractivo financiar startups y trabajar programas de aceleración que beneficien a todos.

Si bien hay que entender que no compartimos (ni compartiremos) la misma realidad que países con una gran industria de venture capital, queda claro que virar hacia modelos más actuales y apoyarse de actores del ecosistema startup local puede ser un gran primer experimento que podría cambiar la realidad del sector como la conocemos. La pelota queda en la cancha de las empresas que decidan innovar primero.