Danke, meine liebe

No podría pedir una mejor escena. Ni una mejor compañía. Sólo Dios, tú y yo, sabemos lo difícil que ha sido el camino hasta acá. Y hoy, que la noche, el cielo, y casi 556 metros de un edificio nos escudan, quiero aprovechar la ocasión, mi amor, para expresarte mi más sincera admiración, respeto y devoción,

Por todo el enojo, la ira, la incomprensión, la angustia y la mentira que no fue capaz de arrebatarle la pureza a tu corazón; pese a toda esa gente, pese a todas esas expectativas. Pese a todo el daño que te ha causado el mundo, pese a todo el dolor que implica, aceptar nacer en esta realidad absurda.

Y aunque podrías pensar en un millón y medio de argumentos que adorablemente quisieran rebatir lo que digo, mi idea de “pureza” no es sinónimo de impecable; sino, de fortaleza y resiliencia.

Quizá en algún punto de tu satírica y complicada vida, sentiste que era mejor morir y desaparecer. Cortar de una vez, todo aquello que te dolía; todo el mal que te acosaba. Pero no. Fuiste valiente, capaz e inteligente. Todas esas cicatrices, construyeron un trono envidiable (Nada que ver con esa basura de GoT; comentario a parte, mi amor jsakldjhsdgasdkh). Cicatrices que yo también, adopté.

Gracias a ti, comprendí lo que era el verdadero valor. Tú, estabas asustada. Tú, sufrías; tú, eras firme sin ser rígida. Yo, mi amor, no. Yo siempre fui duro, complicado, estresante y obsesivo. Tú, hasta en tus malos momentos, eras lo mejor de los míos. Y aunque no pienses que mereces amor, sólo porque sí, estás en todo lo que hago.

Cada vez que me subo a un escenario; cada vez que tengo que defender algo importante. En cada vuelta a la pista, en cada noche de lluvia. En cada esfuerzo, en cada teclear, al final y al principio de cada shot; en cada enemigo que muere en BF4, en cada canción nueva que descubro. Estás.

En cada película que veo, en cada texto que redacto. En cada cosa que creo, en cada momento que veo morir. En cada esfuerzo, en cada minuto de compañía; en las largas horas de soledad, en los interminables momentos de mi (de)mente. En cada uno de los sinsentidos, en cada una de las injusticias: tú, estás ahí. Tú, sólo tú.

Tú.

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