Sesión #12: 24/11/2016

Extracto:

— La gente es extraña. ¿No te parece?

— Eso significaría, entonces, ¿Que somos extraños?

— ¡JAJAJA! No. Tú y yo no, sangs. Tú y yo no somos como ellos. Aunque tú actúes así, y lo desees con todo de ti, no sos como ellos. Digamos que… estamos a más de dos puntos arriba de la curva. Tú y yo nos parecemos más de lo que podrías suponer. O debería reformular: nos parecemos más de lo que te gusta admitir. Digo, ¿a caso soy yo, el único que siente esa incesante y preocupante necesidad por calcinar el mundo en un suspiro? ¿A caso, soy yo el único que experimenta, sin horarios, sin fechas, una esporádica tendencia hacia el vacío y la melancolía? Sin razón aparente o sin motivos cuestionables. ¿Soy yo el único, que considera que la moral en esta época es nada más, un estandarte hipócrita y distante de su acción? ¿A caso soy yo, el único, que piensa en la locura como su último anillo defensivo? ¿Como su mejor aliada frente a toda esta beligerancia? No, amigo mío. Tú y yo somos iguales. Nos preguntamos lo mismo; sufrimos, por lo mismo. Nuestra historia, es la misma… Y es nuestro pasado, el que nos invita a tornar la vida en una suicida travesía de recuerdos dolorosos y penurias futuras. ¿Justicia? ¿Caos? ¿Ira? ¿Venganza? ¿Qué somos sin ellas, sangs? La única diferencia entre tú y yo, es que yo acepté el cruel y absurdo sinsentido del mundo… me volví uno, con la ligera, la tenue, pero absorbente necesidad por destruir y desmembrar cada uno de los recuerdos que me ataban a sus patéticas existencias…. Un día, sangs, un día y nada más que eso… Un día en el que las cosas no salgan bien. Un día en el que llueve y no llevás paraguas; un día en el que un choque automovilístico, una manifestación absurda, la migraña por el sol o la pobreza de tu cartera, sean suficientes para despertar la mejor pero menos comprendida versión de ti. ¿Salud Mental? ¡JAJAJAJA! Nadie aquí, nadie afuera, conoce esa palabra… Ni tú. Mucho menos, yo. Sus vidas, sus días, sus noches, son monótonas y aburridas: nacen. Cogen. Gastan. Sufren. Mueren. ¿Así tienen que vivir, no? Dinero. Poder. Fama. Estatus. ¿Así se demuestra su valor? ¿Así sabés lo que son? ¿¡Y los dementes somos los que perpetuamos la rebelión en contra de una realidad tan aversiva!? ¡POR FAVOR! Y que la idiosincrasia con la que me expreso, y la pasividad con la que me escuchas, no te confunda… del hecho inequívoco pero incómodo, de que a pesar de tú estar al otro lado de un espejo y unos barrotes, por seguir sus reglas, por obedecer sus leyes, por adecuarte a este estúpido e insensato estilo de vida, tú, amigo mío, no estás absuelto de la locura. Tú también utilizas una camisa de fuerza, un par de muñequeras o sos adicto a algún tipo de morfina. Las deudas, los mandatos sociales y los protocolos culturales… las leyes, el “orden”, el “progreso”, el bienestar y la paz. ¿A caso, tú, al igual que yo, no estás confinado a una vida que es de todos, menos tuya? A ti y a mí, nos diagnostican padecimientos, jajajajaja. Algún tipo de….“desviación”….que te vuelve objeto de lobotomías, electroshocks, fármacos o sesiones terapéuticas diarias.

La única diferencia entre tú y yo, es que tú, en vez de reír, en vez de aceptar tu locura, decidiste luchar por ellos, decidiste estar con ellos… Ser su esclavo ¡Un sirviente! Decidiste vivir con ellos. Y aunque te embriague la idea de codearte con ellos, aunque te alegre la idea de ser un miembro más de esta sociedad absurda… Éso.

No te convierte en ellos.