El progreso como concepto relaciona el raciocinio del ser humano con su moral, en algún lugar se ha llegado a la errónea concepción de que es equivalente a nuevos derechos, nuevas formas de pensar o incluso nuevas ideas y maneras de vivir. Cada momento que me encuentro en la calle, ese progreso tan afamado en el que vivimos y del que las personas se hacen eco me pone enfermo. Es estúpido, e irreversible es esa estupidez con la cual piensan que cada día viven en un mundo mejor, que cada día hay más curas para distintos y al mismo tiempo necesarios cánceres, que cada vez hay menos gente muriéndose de hambre, menos machismo, más avances tecnológicos… El ser humano relaciona todo lo que no debería con el progreso. Somos todos unas blanditas o huesudas bolsas de carne con heces incluidas, lo mejor que le podría pasar a la raza humana y a su progreso sería la extinción o el genocidio en masa. Es el único mundo en el que me gustaría vivir, en el que no tenga que soportar el hedor de la urbe, en el que no tenga que oír las chaterias absurdas de cáscaras hasta los topes vacías, en el que la gente no se inhibiera de manera tanto consciente como inconsciente de las maneras mas absurdas imaginadas, desde los tan parodiados deportes hasta el más ridículo de los patriotismos, un mundo sin humor barato, sin palabras vacías, sin clónicos entes, sin esta libertad artificial, sin caóticos y maquiavélicos actos de Dios, sin la enfermedad de la que todos están contagiados, llamada “La compasión”.
Y lo peor de todo es que esto no es más que un prejuicio infundado y en eso se queda… Pero joder, ¿ de verdad lo es? ¿No quieres acaso vivir en un mundo en el que tu hijo no tenga peligro de padecer cáncer? ¿No te gustaría acaso poder realmente salir a la calle sin sentir asco y odio a todos los seres que te rodean? Todos ineptos para lograr un conocimiento verdadero, al alcance de sus lascivas manos, sólo preocupado por quien es la siguiente novia o quien el próximo delantero, sólo pensando en llenar su vacío existencialista con algo tangible para no tener que jugar con sus mentes. Es basura el modo en el que el mundo trata al mundo, es repugnante saber que esa gente llamada homo sapiens es capaz de pensar y haga todo lo posible por no hacerlo.
Mi padre diría que un acto de Fe es lo que necesita el mundo. Un acto en el que alguien nos perdone la vida a todos por ser unas ratas de cloaca e indicarnos cuál es el camino a seguir. Yo desde el fondo de mi corazón solo siento lástima por todos estos peregrinos que llegan a la 66 de la vida y se van habiendo hecho el largo trayecto con los ojos cerrados. La vida no es las experiencias que vivimos, sino la reflexión sobre ellas.
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