Me inspira envidia el corazón que no siente. La forma de pensar se convierte en algo egoísta, sencillo y apático, en sintonía con los dolores que uno presumiblemente evita. No sólo hace tu vida más fácil, también la del resto al no inmiscuirles en tus asuntos emocionales equilibrados o no.
Todo esto no significa que el que no siente no lo haga nunca, quizás algún día, lo cual me inspira aún más animosidad por esta clase de persona, ya que no se ausentan del paraíso del no sentir pero tampoco abandonan por completo, consciente o inconscientemente, la opción de sentir con igual o incluso más fuerza que el resto.
Supongo que en el fondo no es más que inhibirse de lo que te importa, que no te afecte, que no te preocupe. Pero que pasa cuando sabes que es lo único que importa? Nada es lo mismo una vez que amas a alguien. Nada es lo mismo a partir de eso momento perfecto. La importancia que le des es lo que lo convierte en algo trascendental o no, aunque si por mi fuera, completamente de lado lo dejaría.
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