Deshojando(nos)

Por Amaranta

Apuesta que la hoja cae mañana, le digo que cae hoy solo para llevarle la contraria, él lo sabe y reímos.

Llevamos treinta minutos sentados en silencio bajo este lapacho al que solo le queda una hoja. Y pretendemos que nuestra falta de palabras es porque estando juntos ya lo expresamos todo, porque hasta cuando no hablamos nos comunicamos, nos decimos tanto que por diversión estamos probando no decir nada. Nos parece fácil pensar que disfrutamos de contemplar la tarde, callados, en compañía del otro, porque al estar cercanos y en silencio recordamos nuestras otras tardes calladas y alegres.

Queremos creer que no nos decimos nada porque pensamos lo mismo, porque sentimos lo mismo, porque miramos lo mismo, y sí miramos lo mismo; la única hoja del lapacho. Sin apartar la vista, lo digo;

-Ya no tengo nada que decirte.

Bajo mis ojos hasta él, no habla, sigue mirando la hoja que al fin cae. Ganaste la apuesta me reconoce.