No puedo seguir…
Cuando decidí dejar de existir
Me levante un día y realmente nada me hacía gracia, todo a mi alrededor me causaba fastidio, no tenía ganas de salir, sentía que todo había cambiado, las cosas que antes me hacían feliz ya no causaban el mismo efecto.
Mi familia solo molestaba diciendo que tenía que superarlo, que solo era una depresión casual, cada fin de semana cancelaba a mis amigos inventando excusas para no salir y mi jefe había tenido la típica charla donde me advertía que si presentaba una falta más me iría de patitas a la calle, eso la verdad no me importaba, realmente nada me importaba ya.
El único sentimiento que albergaba dentro de mi, era el de morir, por supuesto eso no pasaría tan pronto, ya que apenas cumplí los 35 años en marzo. Yo nunca he sido una persona enfermiza, no fumaba, estaba en mi peso ideal, no tenía diabetes y conducía bien, mis estadísticas de choques eran de 2 en toda mi vida, tomando en cuenta que estas son de las principales causas de muerte en el país, no moriría pronto.
Así que tuve que idear un plan B, suicidarme.
Como hacerlo era la incógnita, el drama siempre ha sido mi especialidad, por lo tanto no quería algo simple, así que después de darle vueltas al asunto, decidí que fuera en la piscina de mi departamento me ataría unas pesas en los pies y moriría ahogada, era un buen plan.
Junte lo necesario, fije la fecha y todo estaba preparado, lo único que faltaba era la pieza clave de todo suicidio, “La Carta”.
Realmente no quería escribir esta susodicha carta, pero mis padres se merecían una explicación, no quería que pensarán que fue su culpa que yo ya no quisiera vivir, por lo tanto opte por escribirla dedicada a ellos y explicando mi perspectiva del mundo, el cual para mi no valía nada.
Les contare como finaliza la carta.
“Perdonen por el dolor que les he ocasionado, pero sentí que este mundo ya no me ofrecía nada y por eso decidí buscar en otros lugares.”
Con amor A.R.
La depresión afecta a miles de personas en todo el mundo, no tiene distinciones de clase social, cultura, edad o sexo, lamentablemente muchos de los casos de suicidio se remontan a personas con depresión.
El problema radica que nos guardamos nuestro sentir, al no expresarlo a nadie y no buscar ayuda, se cae en un pozo cada vez mas hondo, hasta que ya es muy difícil salir.
Que tal si hoy preguntamos a las personas que nos rodean: ¿Cómo te encuentras hoy? y tal vez esa simple pregunta, logre que alguien nos diga su verdadero sentir y podamos ayudarlo.