Mirarte

Te miro dormir y siento que sos la persona más hermosa del mundo. Aunque ahora tengas la expresión enojada, probablemente por la manía que tengo de tocarte el pelo.
Tengo miedo de que te despiertes y me digas “¿Qué haces?” porque no sabría responder. Realmente ni yo sé que hago. Creo que es algo tan absurdo como una necesidad, lo de tocarte, digo.
El cuerpo me duele si no lo hago, pide a gritos el contacto y es algo tan fácil de sentir. Te lo juro.
La ausencia que siento cuando no te tengo cerca es insoportable.
Pero con tu amor todo es diferente.
Es decir, del amor se habla mucho, ¿viste?.
Se dice que duele, que es mutuo, que si no es mutuo no es amor. Se dice que siempre se termina, y que a veces no tiene fin. Se dice que nunca te completa, pero sí que te parte. Y al revés también.
El punto es que no tiene muy buena fama y sin embargo todos lo buscamos.
Y paso otra vez a lo mismo; te veo dormir y siento que sos la persona más hermosa del mundo. Porque de las millones que existen, vos me movilizas.
Y miro a mi alrededor y digo “¡Cuanto dolor me rodea y vos cuanta paz me das!”
El mundo está lleno de dolor, de cenizas, de armas, de guerra, de políticos corruptos y policías represores. Está lleno de muertes y de secuestros, de gente que vive rodeada de infelicidad y monotonía. De gente que elige no vivir más.
Asfixiados.
Asfixiados por una vida que te pasa por encima si no corres a su ritmo. Siguen las fobias, el caos, la discriminación y el odio.
Todo sigue ahí, infectando todo a su paso. Lastimando, afectando y generando dolor.
Pero te veo dormir y simplemente se me olvida …
Por un rato el mundo se vuelve un lugar habitable, y hasta hermoso, siendo honesta.
Y pienso, pienso, pienso y no puedo dejar de pensar en que quizá tu ceño fruncido no sea por mi insistencia tocandote el pelo, sinó que es la manera inconciente que tenes de estar en desacuerdo con este mundo.
Y sonrío, te lo juro. Sonrío con tristeza.
Porque me pregunto cómo haces vos para olvidarte un rato del mundo si no tenes la suerte, la increíble suerte que tengo yo, de verte durmiendo.
