Meditaciones de las 4:50 am

derrocando la tiranía del despertador.

Deseaba que mi despertador sonara a las 6 a.m, realmente, creo que ninguna persona prefiere que su cuerpo le grite “Deja de mentirte, que son las 4:30 y no tienes sueño, estar acostada es realmente perder tiempo productivo, ¡Vamos, haz algo!”.

Créanme, los entiendo, de hecho, yo tampoco soy la persona más feliz del mundo cuando esto sucede… excepto por un par de cosas.

Al despertar cuando mi cuerpo me lo pide y no mi alarma, despierto de mejor humor, mi mente se siente increíblemente activa, así que ese día me siento mucho más productiva, emocionada, feliz e incluso parece que tome alguna reconocida bebida energizante.

Cuando estudiaba en preparatoria, me hice amiga de un chico, que siempre me decía “Aunque no me entiendan, yo necesito mis once horas de sueño o definitivamente no puedo ser yo”, debo admitir que en un principio pensé que él tenía serios problemas de flojera.

Luego entendí, que así era su cuerpo y que estaba bien chido que lo conociera bien, porque así podía ver que le funcionaba y que definitivamente no.

En un mundo utópico, sería increíble que todos adaptáramos nuestra vida a nuestras necesidades básicas como seres humano (comer, dormir y nuestras necesidades fisiológicas) y no al contrario, nuestras necesidades al ritmo desenfrenado de nuestra vida; aunque claro, eso implicaría que todos tendríamos horarios diferentes para trabajar, estudiar, socializar, etc.

Sin embargo, no pienso que todo esté perdido. Si escuchamos más a nuestro cuerpo, entonces, definitivamente, podemos comenzar a cambiar hábitos que nos alejan más y más del ideal, Como contestar el GIF de gatitos que tu mejor amiga, te envía a las doce de la media noche o procrastinar tareas simples de un trabajo y al final, hacer todo 6 horas antes de la entrega.

En mi caso, sé que debo aprender a desconectarme del mundo cuando llego a casa, ponerle pausa a mi vida y descansar cuando mi cuerpo me lo pide… y cuanto me lo pide. También sé que debo ir al médico… y no esperar hasta estar muriendo para hacerlo, aunque me de pánico que me digan que de hecho, estoy muriendo (Sí, esto me da pánico).

Esta madrugada, descubrí que prefiero apagar mi despertador interno, al ´Xilofono´, con el que mi alerta de las 6 a.m me recuerda que a las 8 entro al trabajo.

shut up, ¡cosa inútil!

Decidí que por esto, comenzaré a derrocar la tiranía de las alarmas artificiales.

Finalmente, como mi amiga Inti, hace poco me dijo “Las decisiones verdaderamente correctas, son las que dicta tu corazón”… aplicable a muchas cosas… Definitivamente, al sueño también.