Estoy leyendo un chingo

Free Writing, 2017. Día 07/31

Actualmente “To kill a mocking bird”, confieso que es la primera vez en mi vida que lo hago. Y con el 26% de la lectura, puedo decirles que no sé qué tenía en la cabeza al dejar pasar los días sin hacerlo. Me está gustando mucho. Es el clásico ejemplo de cómo escribir con la misma cadencia que usas para platicar, pero con el estilo que usas (o te gustaría) para impresionar.

Pero antes de eso, desde hace un par de meses. He leído casi la mitad de los ensayos de Paul Graham (que son un chingo)(que recomiendo ampliamente)(aunque no seas desarrollador, o emprendedor, los de corte social son igual de buenos), y me estoy aventando al menos el 25% de un libro cada día.

Mucho tiene que ver, que me mudé lejos, y ahora tardo en llegar a donde quiero al menos el doble, y no tengo teléfono para escuchar música o leer tweets. ¿Será que solía el 25% de una novela en tweets al día?

A la semana, aventarse el equivalente a casi un par de novelas de unas 90,000 palabras en promedio construídas por pedazos instantáneos de pensares limitados a 140 caracteres.

Tiene que ver, también, que ahora tengo una tableta electrónica para leer que me permite hacerlo cómodamente durante mis traslados y no me da miedo que se moje o le caiga comida, porque la limpio y ya está. Y además me da estadísticas como pronósticos de tiempos en los que terminaré un libro, páginas por minuto y duración promedio de sesión de lectura entre otras ñoñadas, que en cuanto descubrí, fui muy feliz.

Estoy leyendo mientras como, mientras estoy en el baño (la verdad sea dicha con orgullo y no con vergüenza), mientras tomo descansos entre sesiones de trabajo y antes de dormir también.

Leer me hace bien, y aunque siempre lo he hecho constantmente, estoy (ojalá entrando) en una etapa de mi vida donde estoy haciéndolo a pasos agigantados y además incrementales.

Me cuesta más trabajo hacer un Free Writing, porque mis dedos se detienen como exigiéndome que no los mueva a lo pendejo y que las palabras que escriban tengan propósito, coherencia y ritmo.

O al menos lo más cercano a la combinación de esas tres que mi (no tan) humilde mente pueda ofrecer.

O al menos lo más fiel a mi corazón y tripa que se pueda añadir a la mezcla.

Y espero, al menos lo más frecuente y cercano a ustedes, que me leen, y que nos conectamos cuando me imagino que están leyendo y están sonriendo de la misma manera en la que yo lo hago cuando escribo, porrque se que me van a leer.

(396 palabras al inicio, 445 palabras al final; 21minutos, 33 segundos. Editado sólo para mejorar la ortografía y la redacción. Sin cambiar ninguna idea.

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