Intermitencia

Free Writing 2017. 05/31

La intermitencia es uno de mis más aguerridos enemigos. Si les soy honesto, casi nunca he podido ganarle. Es demasiado fuerte; es un enemigo capcioso, además, porque el día que logre vencerla, será el día en el que su compañía no me moleste.

Hoy no puedo soportarla, siempre que está a punto de existir, se sale de mis manos, me es imposible controlarla y mantenerla en los márgenes deseados.
Quisiera ser capaz de crear intermitencia limitada, pero en su lugar, creo periodos negativos de intermitencia prolongada, que en la aplastante mayoría de los casos, se vuelve parálisis.

La intermitencia por si sola, no es algo malo. Es parte del proceso de hacer cosas. Creo, que uno no puede ser imparable 24/7 (lamentablemente). Uno no puede ser el mejor del mundo todo el tiempo.

El principal ejemplo de ello, es que nuestra vida misma es incluso intermitente. Y como en el resto de los casos, no tenemos idea de por qué.

¿O alguien sabe por qué necesitamos dormir tanto? Dormir es la intermitencia de nuestro existir. Y ni me digan que es necesario para crecer, descansar y soñar (que son motivos muy nobles, por supuesto), porque hasta para esas tres cosas intermitimos. Soñamos unos 20 minutos cada sesión de seis horas (Si nos va bien).

Comencé a hacer Free Writing este mes con el objetivo de no intermitir. E intermití, carajo. Me justificaré diciéndoles que, en el plano de mi vida personal, ocurrió un asunto que embargó mi mente y me impidió pensar en cualquier otra cosa.

Confesaré, además, que al haber fallado en el día quinto, una parte de mi me exigió mandar todo a la chingada, pero com les conté hace unos días, esta sesión de Free Writing cumple el propósito de violentarme.

Agredirme todos los días, publicando textos que, a veces, no me hagan sentir orgulloso y sean sólo un paseo por el desmadre que exista en mi mente determinado día. Ya sé que suena muy loco, pero hoy es un ejemplo de ello. Ya sé. Increíble.

Agredirme enseñándome a que pase un día sin texto, y que el plan superior siga en marcha. Porque soy humano y la puedo regar, pero estoy en camino a ser un humano especial, de los que logran cosas y empujan el techo cada vez más arriba.

De los que dominan la intermitencia, y la vuelven su arma.

(396 palabras al inicio yal final; 17 minutos, 08 segundos. Sin editar. Sin cambiar ninguna idea.)

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