Libros que asustan y libros para todos

Existen distintos tipos de lecturas, algunas se hacen por gusto otras para la escuela o el trabajo. Muchas veces las lecturas que hacemos por entretenimiento son lecturas fáciles, no exigen que el lector tenga aptitudes lectores muy desarrolladas, ya que la diégesis contiene lo necesario para entender la obra. En cambio hay lecturas que solo se hacen en el mundo de la academia, ya que son muy complicadas y se necesita ser un lector consagrado para poder terminarlas. Baricco en su libro Los bárbaros explica este fenómeno y dice que El nombre de la rosa de Umberto Eco es una obra fácil de leer, pero muy bien escrita. Se ha vuelto un Best seller, pero que mantiene una calidad. Por otro lado, explica que Faulkner es un autor muy difícil de leer y que pocas veces se lee fuera de la academia, ya que el lenguaje se vuelve muy complicado. Esto se puede aplicar a muchas otras obras.

Por ejemplo, Glosa de Juan José Saer es una obra de gran valor literario, pero que no e difícil de leer. Saer es considerado como un gran autor del siglo XX en América Latina. Sus obras son conocidas en Argentina y en muchos otros países de habla española. Su obra más conocida es Glosa. A mi parecer la obra no es tan difícil de leer. El libro es esencialmente una plática entre dos amigos, y aunque por momentos hay saltos en el tiempo y discurso interno, no es difícil seguir la narración, en todo momento se entiende que está sucediendo. sin embargo, podemos decir que es una obra de gran calidad, ya que la lectura deja muchas preguntas al lector, y en una sola lectura no se puede contener la totalidad de la obra. Son los recursos utilizados por Saer como el juego de tiempo y espacio, así como los distintos narradores que hablan del mismo suceso, lo que hacen de esta novela un texto interesante desde la perspectiva literaria.

Sin embargo, muchas veces las obras literarias son complicadas para el público en general. Parece que hay autores que solo quieren ser leídos por un público selecto. Un ejemplo es Lezama Lima. El poeta es muy complicado e incluso para una persona que estudia literatura es difícil de leer. Recuerdo que en una presentación de un libro sobre Macedonio Fernández, un doctor en letras del Colmex mencionó que había asesorado dos trabajos de titulación sobre autores que no entendía, uno era el de MAcedonio Fernández y el otro era sobre Lezama Lima. Me llamó mucho la atención que dijera que aunque no entendía a los dos autores, especificara que Lezama era el más complicado. Parte de la complejidad de Lezama es que hace muchas referencias a elementos externos al texto. En el poema “La muerte de Narciso” está todo el tiempo haciendo mención a los personajes griegos, pero aun conociendo la mitología se vuelve difícil de leer y de entender el significado de lo que está diciendo. Eso se debe al estilo. Lezama Lima es un autor neobarroco que utiliza un lenguaje complicado y difícil de alcanzar para el lector. El lenguaje está tan adornado que hay que esforzarse para entenderlo y entrar en el texto.

Estos dos ejemplos nos permiten concluir que hay varias formas de hacer buena literatura. No es un lenguaje complicado e inentendible el que le da calidad al texto. Hay obras muy buenas que no necesitan de tanta complejidad. Ambos tipos de literatura son interesantes, pero algunos están destinados a lectores académicos y otros pueden ser entendidos por la mayor parte de las personas y lo importante es que cada lector encuentre textos que están a su alcance, ya que de otro modo no van a poder disfrutar la lectura.

Ana María Fortoul

Like what you read? Give Ana Maria Fortoul a round of applause.

From a quick cheer to a standing ovation, clap to show how much you enjoyed this story.