Un nuevo tipo de editor

El mundo editorial se ha visto muy afectado por el desarrollo de las tecnologías digitales. Cada vez hay más personas que prefieren autopublicarse en lugar de pasar por una editorial. Sin embargo, no creo que podamos hablar de la muerte del editor. Este eslabón de la cadena de producción de un libro es muy importante, ya que es el que va a trabajar con el texto y lo va a convertir en la mejor opción posible. Además, los textos autopublicados muchas veces contienen errores que un buen editor podría fácilmente ayudar a corregir. Pero ¿qué hacer?

Muchos autores ya no quieren pasar por los editores, prefieren usar los medios electrónicos para crear su libro y publicarlo. En gran medida se debe al miedo de ser rechazados por las editoriales. Recuerdo que en la presentación del libro Naturaleza muerta de Miguel Cossio, una persona le pregunto al autor si tenía otros libros para publicar y Cossio contesto que tenía muchos manuscritos en el fondo de un cajón, pero que nunca los había mandado a dictaminar porque no quería pasar por el rechazo. Yo estoy convencida de que esto es lo que más aterra a los autores y, por eso, prefieren hacer su propio libro. Pero esa no es la solución.

Yo creo que en el futuro el trabajo del editor va a tener que mutar. Es posible que se creen dos tipos de editores. En un primer lugar, estaría el que desempeña funciones parecidas a las de hoy en día, ser un juez que pasa los libros por un filtro y que después ayuda al autor a hacer la mejor versión posible del texto. El segundo tipo de editor ya no fungiría como un primer filtro, simplemente sería una persona a la que los autores contratan y que los ayuda a mejorar el libro. Ya que de otro modo los libros suelen verse descuidados.

Ana María Fortoul