Cultura universal, libre y barata, no gratuita

Nosotros queremos pagar por lo que consumimos. ¡A su justo precio!

He pensado mucho sobre este tema. Sobre todo desde el día que me hice con un Chromecast. La tecnología es estupenda, y nos permite consumir aquello que queremos cuando y donde lo queremos. Pero, en Españistan, nos metemos la zancadilla (bueno, mas bien nos la meten) porque pese a que tenemos los medios, no tenemos los contenidos.

Hoy en día todos nosotros tiramos en mayor o menor medida del mal llamado pirateo, digo mal llamado porque realmente es nuestro derecho de copia privada (derecho, que por cierto, nos quieren quitar), pero ¿Lo hacemos porque queremos o porque nos obligan a hacerlo?

Pongamos que yo quiero ver Juego de Tronos, desde el primer capítulo, de lo que productoras y políticos entienden que es la forma legal. En ese caso mi única forma de conseguirlo es a través de Yomvi (y solo para la cuarta temporada), pagando una suscripción mensual que ronda los 36 euros mensuales (barato, eh). Pongamos ahora que quiero ver CSI, pues los 36 eurazos que estoy pagando por Yomvi no me valen de nada porque ellos no lo emiten. Lo mismo sucede con Homeland, Modern Family, Orange is the new Black o incluso House, que pese a ser emitida por Cuatro no tienen en su plataforma online. Todo esto me obligaría a pagar por otros servicios como Nubeox (precio razonable a 10€ al mes) o Wuaki.tv (6€, precio realmente competitivo), por lo que para acceder a mas o menos a lo que me interesa debo desembolsar una media de unos 52€ mensuales y, ni aún así, tendría garantizado el contenido.

Y si hablamos de las aplicaciones (antes comenté que usaba un Chromecast) la única que se salva es Wuaki, el resto, no las mentemos, no vaya a ser que terminen por romper algo.

Sin embargo, si salto el charco y me voy a América (o incluso si no lo salto y simplemente me salgo de Españistán) me encuentro con servicios como Netflix que tiene todo lo antes mencionado por la astronómica suma de aproximadamente 8 euros al mes. Eso si, no da aterrizado en nuestro país, pero no porque no quiera, sino porque no le dejan…

Ante este panorama ¿Que me queda? Pues esta claro, tirar de copia privada, de amigos y de plataformas online en la sombra. ¿Por qué? Porque ni aun queriendo pagar un precio razonable soy capaz de encontrar un proveedor.

En conclusión, señores de uniforme, por favor, no digan que vivimos en un país de chorizos e indecentes, los chorizos son ustedes, que para cobrar el canon de “para por si es caso” meten la zancadilla hasta a sus propios muertos.

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