Hay Festival DF < Hay Festival Xalapa

El Hay Festival funciona mejor en ciudades pequeñas: sales de un evento y entras a otro sin importar la distancia entre foro y foro (esa distancia casi siempre es de dos cuadras, caminables en pocos minutos). En el DF esto es imposible. Moverte del Chopo a la Casa Citlaltépetl al Centro Cultural España… buena suerte con eso.

En Xalapa, el Hay Festival era el evento: el festival literario que llenaba hoteles y restaurantes. Durante esos días gran parte de la vida pública giraba en torno a él. Y su organización estaba cercana a lo impecable, gracias a los estudiantes de la UV que se ofrecían como voluntarios. En el DF me quedaron mal dos ponentes y ni siquiera pude conseguir un programa de mano. Algunas sedes no tenían ningún anuncio y había que estar adivinando quién presentaba a quién. Se convirtió en un evento cualquiera, uno más de la vasta oferta capitalina.

Este año los libreros xalapeños se quedaron sin las ganancias que les representaba el festival. Mientras tanto en el DF, Gandhi (sí: Gandhi) puso algunos puestos, pero no tenemos terminal, pero tampoco tenemos ese libro en existencia.

Los eventos principales del Hay Festival Xalapa siempre estuvieron a reventar, la gente tenía que sentarse en las escaleras o de plano escuchar de pie. Claro que también había mesas con poca asistencia, pero no eran la norma. En el DF sí fueron la norma: la asistencia fue baja y ni siquiera se agotaron las reservaciones por internet.

La plática de Sergio González Rodríguez habría sido un gran regalo para los veracruzanos, como antes lo fueron las conversaciones con Jon Lee Anderson y Carl Bernstein. González Rodríguez habló, entre otros temas, de periodistas asesinados, de verdades históricas, del marco global que muchas veces se nos escapa y de dónde colocar nuestras expectativas. Las veinte personas que acudimos al Centro Cultural España salimos con un nudo en la garganta, pero con una esperanza que no teníamos antes, una esperanza que a Veracruz le sigue haciendo falta.

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