Retorno

Ana Raquel Aquino
Nov 7 · 2 min read

Estoy de regreso en el lugar donde me siento más segura. El papel inmóvil frente a mí, el lápiz entre los dedos y las ansias de escribir. Siendo la tercera el novedoso ingrediente de la noche. Es el lugar donde me siento más segura hasta que alguien lee lo escrito. Entonces, el papel ya no tiene nada de inmóvil, el lápiz se transporta de los dedos a los dientes, la ansiedad me derrota.

Escribir es parte de quien soy, pero hace unos años un profesor intentó, sin éxito, apagarme. Me dijo, “¿y tú de qué vas a escribir? Si con 20 años no has vivido, ¿de qué vas a escribir si de lo que tienes que escribir no te ha pasado? ¿O sí?” Al principio, me pareció que se equivocaba, que era una aseveración radical. A los días reflexioné, pensé que tal vez tenía una pizca de razón. No fue esa opinión en particular la que me hizo dejar de escribir, pero siempre me la guardé, ahí en los secretos engavetados, esos que no decimos en alto por temor a que se vuelvan reales. Estaba bajo llave y un día de extrema soledad abrí la caja y analicé ese mal o buen consejo que me habían dado. Fue cuando decidí dejar de escribir hasta que tuviera algo relativamente bueno qué contar o mejor dicho que, a mi parecer, valiera la pena ser leído.

En lo que descifraba cuál sería mi siguiente truco, el tiempo pasaba y si no escribía, no me sentía útil así que empecé a invertir mi tiempo en retarme de otra manera. Apareció el yoga y como todo lo que empiezo a hacer con determinación, se convierte en un trabajo, me esforcé con tal disciplina que a los pocos meses había pasado de ser principiante a un nivel medio, bastante decente, mis profesoras estaban contentas, pero yo conmigo siempre he sido una dictadora sin misericordia y en el fondo sabía que no era suficiente para mi mente despótica.

Sigo haciendo yoga y probablemente violentando todo principio de paz y armonía que la filosofía de tal disciplina implica gracias a mi afán de convertir mi cuerpo en lo que la mente sentencia. A veces imposible, a veces me sorprende.

Con el insomnio de ayer y antier bajo los ojos, estoy aquí, escribiendo. El papel no me ha olvidado, lo sé cuando me bajo del bus y ahí está mi cabeza describiendo todo lo que ve, buscando dónde anotarlo; lo sé cuando me enojo y desearía creer en dios para enviarle una queja escrita de lo mal organizado que nos dejó todo; lo sé cuando siento la necesidad de encontrar un papel para escribir alguna idea o intento de poema y la dictadora dice que no, que estoy loca, que de qué voy a escribir si no he vivido nada, ¿o sí?

Ana Raquel Aquino

Corazón y mente abiertos ∞ Espíritu libre • Abogada chapina y millenial / Derechos Humanos

Welcome to a place where words matter. On Medium, smart voices and original ideas take center stage - with no ads in sight. Watch
Follow all the topics you care about, and we’ll deliver the best stories for you to your homepage and inbox. Explore
Get unlimited access to the best stories on Medium — and support writers while you’re at it. Just $5/month. Upgrade