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Poema 


Dios creó la maldad y con ella una mentalidad siniestra, un error quizá,

que lo llevaría a crear también un mundo conformado por precipicios.

Precipicios sí hubo para todos los hombres, mas libertad no.

Los caminos, intransitados de la vida, sólo buscan su expulsión.

Su salto, su caída, mas no es caída sino vuelo

siete veces la infinidad en el fondo del precipicio.

Agonía en el vértigo del yacer prematuro.

Vacio esculpiendo el sentido de la vida, fondo.

Son pocos los que encunetran la elevación y podredumbre

Los demás están señalados, condenados.

Seguirán pisando la tierra sin volar

Caen, caen, caen.

Por siempre viento sin sombra, de quienes para el Dios no existen

Saltemos los condenados, no hay fondo en el abismo, no hay impacto.