Resoluciones de Año Nuevo

Una de las cosas con las que más ayuda me piden mis clientes es encontrar la forma de no abandonar sus propósitos de año nuevo.

Lo primero que les pregunto es si aman total y absolutamente esas cosas que pusieron en su lista, y su respuesta generalmente es que, aunque hay algunas cosas que adoran, hay otras que incluso odian, pero que creen necesarias para mejorar su vida así que se obligan a hacerlas.

Mucha gente piensa que para alcanzar cualquier meta se debe tener gran fuerza de voluntad, y aunque no estoy en desacuerdo con esta percepción, para mí hay algo mucho más importante que la fuerza de voluntad, y eso se llama: “pasión por lo que quieres”.

Generalmente a los niños hay que arrastrarlos de su cama por las mañanas para ir a la escuela, pero cuando se trata de un día con alguna actividad especial como puede ser el juego de fútbol, el día en la piscina, el campamento, o cualquier otra actividad que implique algo que les apasiona, el tiempo no importa y saltan de la cama incluso hasta más temprano de lo que lo hacen para ir a la escuela.

Cuando algo te apasiona, hasta eso que generalmente no te gusta deja de importarte, y no es porque tengas necesariamente una gran fuerza de voluntad, sino que has puesto por delante lo que quieres conseguir, que en le caso de los niños sería un día de diversión.

El día en que dejamos de ser niños, todo se vuelve una obligación, y otras cosas se vuelven más preciadas que otras, como cinco minutos más de sueño.

Si tu propósito de año nuevo es ir al gimnasio porque quieres perder peso, puede que sucedan alguna de estas cosas:

Dejarás de ir el día que haga mucho frío y no quieras salir de tu cama.

O dejarás de ir a la primera señal de un día muy ocupado.

Y eso sin contar el día que te subes a la báscula y ves que pesas lo mismo o incluso más de lo que pesabas cuando empezaste.

El caso es que muchas cosas se pueden atravesar en el camino y ahí es cuando se tiene que aplicar la tremenda fuerza de voluntad, con la posibilidad de fallar y no retomar el propósito en el futuro.

Yo fui una niña que por una lesión en la columna vertebral nunca se le permitió hacer ningún tipo de ejercicio o deporte. Por mucho tiempo pensé que eso no afectaba mi vida, pero ahora a mis cuarenta y tantos, me doy cuenta de que un cuerpo que no se ejercita, tiende a inclinarse al cansancio con mucha facilidad. Suena raro, pero el mejor remedio para el cansacio crónico es el ejercicio. No soy una apasionada del ejercicio, pero desde que me inscribí en un gimnasio, hago todo lo posible por no faltar en los días que tengo programada una rutina. Sufro y en ocasiones el cuerpo me duele al punto de no poderme mover (resultado de décadas sin ejercicio de ningún tipo), pero mi gozo está en el hecho de que ahora puedo ir por mi día entero sin sentirme exhausta y culpable por sentirme exhausta y dejar de hacer miles de cosas que tengo pendientes.

Mi objetivo no es ir al gimnasio o hacer ejercicio, mi objetivo es sentirme enerigizada a lo largo del día porque eso me permite disfrutar los diferentes segmentos del día. El ejercicio me ha dado energía y hasta claridad de pensamiento para ayudar mejor a mis clientes y ser una mejor persona para mí, mi familia y amigos, y éso es lo que realmente me apasiona.

Haz la prueba, pon por delante el beneficio o la diversión que tendrás como resultado de esas cosas que ahora ves como “mal necesario” y verás que no necesitarás tanto hacer uso de la fuerza de voluntad para cumplir tus resoluciones de año nuevo.

Like what you read? Give Anabell Perales Torres a round of applause.

From a quick cheer to a standing ovation, clap to show how much you enjoyed this story.