Perdida.

A veces me siento perdida.

No tengo rumbo conocido. Ni camino que seguir.

Es entonces cuando lo busco. Camino y camino y como si de un acto predeterminado se tratase mis pasos me llevan siempre hacia la oficina. Y no me preguntéis cómo lo hago, pero siempre lo encuentro allí. . Siempre está para mí.

Me reconforta tanto.

Porque sabe que con solo mirarlo mis pensamientos se aclaran, las brumas se disipan y aparece ante mi de nuevo el ansiado camino que tanto anhelaba. Mi rumbo. Mi guía. Mi destino. Él.

Porque siempre me ha gustado perderme por momentos para volver a encontrarme cuando me apetece donde me apetece. Pero cuando esos momentos se eternizan, la espera se vuelve insoportable y necesito de su compañía desesperadamente. Porque aunque no hablemos el silencio habla. Grita por nosotros. Y no sé qué piensa. ¿Qué será de nosotros?…¡¡Pero no me importa!! Porque lo realmente importante es que cuando nos necesitamos estamos siempre ahí el uno para el otro.

A veces decir lo más mínimo es decir demasiado.

One clap, two clap, three clap, forty?

By clapping more or less, you can signal to us which stories really stand out.