Lucha de todas


Si quieres conmemorar el Día de la Mujer pero no te sientes adepta a ninguna causa, entonces sigue celebrando que eres una maravilla del señor. Pero si reconoces que vives en un país que tiene mucho que explicar y hacer por los derechos de las mujeres con muy pocas medidas al respecto, entonces te invito a leer.
Yo soy de las que usan el vagón exclusivo para mujeres en el metro, que más que solucionar el problema de violencia sexual lo celebra, pero al menos yo reconocería que soy consciente (como todas las que se suben conmigo) de que no estamos lo suficientemente empoderadas para permanecer seguras entre los hombres.
Me han dicho ‘tonta’ más de una vez por no reaccionar a la defensiva en situaciones de acoso, en realidad soy consecuencia de un problema que no tiene que ver con medidas públicas de seguridad, sino con el hecho de que en algún momento perdimos el control de nuestros cuerpos, de nuestra individualidad. ¿Cuándo? Cuando asumimos la idea de que la naturaleza del cuerpo de una mujer incita. Cuando aceptamos y celebramos la idea de que el cuerpo femenino admite sólo un estándar estético. Cuando dijimos “la mujer no se hizo para esas cosas”, o utilizamos “pues es que soy mujer” para justificarnos. Muchas veces ni siquiera es nuestra propia idea, muchas veces alguien más la hace nuestra y cuando llega el momento de decir NO, nos es imposible negar a alguien más el derecho sobre un ser que no nos pertenece, porque nunca estuvo en nosotros definirlo.
Basta con entender nuestra diversidad, reconocer nuestros derechos y capacidades, y tomar decisiones congruentes para empezar a devolverle el valor a nuestro género. Es decir, sentirte cómoda en tu piel, dejar de querer al que te maltrata, renunciar al jefe machista, denunciar al que te acosa y discrimina, y sobre todo, reconocer y apoyar a otras mujeres.
Sea tu propia causa o la de muchas, haz valer la lucha de todas.
¡Feliz día de la mujer!