#NoEsDeHombres: Concienciación o chiste de machos?

Porque la campaña del Metro de CDMX no me encantó

En las últimas semanas, muchos amigos y parientes me enviaron algunos links relacionados a una supuesta campaña del metro de la Ciudad de México. Son dos videos que muestran dos situaciones que servirían de ejemplo para los hombres sobre la sensación que tienen las mujeres al ser observadas y acosadas en el transporte público. Sin embargo, la iniciativa que se presenta como una concienciación, no me encantó. En breve les explico el por qué.

Es importante destacar que yo vivo en Brasil, en la mega-ciudad de San Pablo. Estuve en CDMX hace un año, donde me transportaba solamente a pie o utilizando el metro. Estoy acostumbrada con el acoso callejero, pero en la CDMX me sentí especialmente insegura con la violencia de género. Todas las veces cuando viajé en metro, contaba los minutos para salir de los vagones y huir de las miradas lascivas.

En Brasil, hace tres años trabajo por el combate al acoso en el transporte público. Junto con una amiga, ya llevé ideas de acciones para la empresa que opera el metro en San Pablo — de las cuales algunas fueron implementadas y obtuvieron resultados positivos, como el crecimiento de las denuncias por parte de las mujeres. Creo intensamente que las empresas y gobiernos que controlan el transporte público deben asumir, de una forma más proactiva, una política de “tolerancia cero” hacia el acoso sexual. Eso significa no solamente comunicarle a los pasajeros y pasajeras que el acoso sexual es inaceptable, sino también ofrecer todas las condiciones para que todos se sientan cómodos para hacer denuncias contra los acosadores y para que la Justicia los identifique y los responsabilice por sus actitudes violentas.

Dicho esto, les dejo la cuestión que, a mi opinión, es la más importante en esta discusión. ¿Cuáles son las condiciones ofrecidas para las usuarias del metro de CDMX para que ellas denuncien a los acosadores?

Porque esa campaña no va a cambiar la violencia de género

Es de extrema importancia que existan campañas públicas que muestren la gravedad de la violencia de género a toda la sociedad. Incluso los movimientos feministas tienen un papel importante en la desnaturalización de la violencia — en los últimos años, palabras como “acoso” han entrado al vocabulario de la sociedad gracias a las acciones incisivas de estos grupos.

Son muchas las maneras de comunicar que la violencia de género es inaceptable. Todavía, hay que estar atentos para que los mensajes no refuercen los estereotipos de género, además de valores racistas, homofóbicos y transfóbicos.

Hombres haciendo chistes con la posibilidad de sentarse en un asiento con torso y pene

Lo que veo en los dos videos de la campaña “#NoEsDeHombres” es la reproducción de un “chiste de machos”. Los hombres son colocados en situaciones de desagrado que son reforzadas por las ideas machistas y homofóbicas, como el hecho de que las nalgas de los hombres heterosexuales deben ser ocultadas y que a un macho no le puede agradar la idea de sentarse en un asiento con forma de torso y pene. Basta observar las imágenes en donde unos se ríen de otros, se empujan y aparecen intentando ocultar cualquier trazo de “chica objetificada” en la cual fueron colocados.

Antes de lanzar una campaña como esa, sus idealizadores deben mirala y preguntarse: ¿Cómo se sienten las mujeres que miran esas imágenes? Y cómo se sienten los hombres gays y las personas transgénero? No se puede ignorar que esas personas, además de las mujeres cis, también son víctimas frecuentes del acoso callejero y también deben ser contempladas por esa campaña. Esta no puede darse el lujo de hablar solamente el “idioma” de hombres heterosexuales.

Señor se da cuenta que sus “sagradas” nalgas están en una pantalla

Mi punto es que eso NO genera empatía. Para algunas mujeres, esos vídeos muestran de manera didáctica nuestro sufrimiento, vergüenza y desagrado cuando somos acosadas. Pero, para los hombres que creen que cumplen con sus papeles de “machos” cuando disparan piropos, manosean o toman fotos de las mujeres en los espacios públicos, ese mensaje no los invita a cambiar sus comportamientos.

Comprendo que la intención de la acción es confrontar a los hombres bajo situaciones en las cuales nosotras, las mujeres, estamos expuestas todos los días en el transporte público. Pero, desde mi punto de vista, lo que veo es una estigmatización aún más fuerte sobre lo que no es considerado “de hombre”. Los acosadores seguirán creyendo que deben cumplir sus papeles en la sociedad machista para reafirmar su masculinidad.

Necesitamos mensajes que desconstruyan las imágenes de la masculinidad tóxica de las sociedades latinoamericanas. Eso denota que esa masculinidad está totalmente asociada a la homofobia y transfobia, además de la misoginia. Es peligroso caer en la trampa de reforzar esos otros lados perversos del machismo para llamar la atención a las consecuencias de la violencia machista.

¿Y hay otros caminos?

Me gustaría subrayar que no creo que sea necesario parar de transmitir campañas como la de #NoEsDeHombres. Las iniciativas para combatir al acoso callejero son urgentes y bienvenidas en nuestro contexto de violencia. Sin embargo, nosotras, las mujeres feministas, necesitamos reflexionar acerca de los valores que conforman nuestra lucha.

A los que me preguntan “¿qué sugieres entonces, pendeja?”: les digo que muchos hombres solamente se educan por la ley. Mientras el acoso callejero no sea considerado un delito o mientras no exista ninguna responsabilidad legal hacia sus perpetradores, los acosadores seguirán llenos de coraje para hacerlo. Volviendo a la pregunta que he lanzado antes, acerca de las condiciones ofrecidas para las usuarias del metro de CDMX para que ellas denuncien a los acosadores, es urgente también avanzar en ese aspecto para cambiar las actitudes de acosadores y testigos*.

Además de cambiar las estructuras de vigilancia y de denuncia, es importante que los mensajes de concienciación les esclarezcan a los hombres que las mujeres tienen que ser respetadas no porque podrían ser sus hermanas, madres o esposas (ese mensaje es inocuo en países donde tantas mujeres son violentadas por parejas o parientes), o porque a ellos no les gustarían ser violentados de la misma manera, sino porque nosotras somos humanas plenas de nuestra dignidad y de derechos.

PS.: Descubrí que la campaña sigue en su segunda fase, con mesajes más enfáticas acerca de la ilegalidade del acoso callejero. Todavía, eso no elimina la necesidad de las críticas al tono de los videos de la primera fase.