De acoso y tetas

A estas alturas del día, ya muchos vimos el video en el que un conductor de Televisa Cd. Juárez, Enrique Tovar, acosa en televisión en vivo a su compañera, Tania Reza.

También, ya vimos las reacciones de algunas personas:

Una búsqueda rapidita en ese hashtag hace ver cómo la costumbre de muchas personas — sin importar su género — sigue siendo «si se viste como puta está pidiendo que la violen».

Más allá de abordar el tema de lo normalizado que está el acoso, que necesitamos un videoescándalo de Televisa para romper la norma y hablarlo, me gustaría hablar sobre todo lo que pasa cuando no hay una audiencia de miles de personas. Sí, qué vergüenza Televisa, qué vergüenza el tipo. Cómo se atreve a decirle que está hormonal cuando el muy estúpido la estuvo acosando, además todo en televisión en vivo. Sí, todo eso. Pero también, qué normal es que nos acosemos en lo calladito.


Tan chula, tan carismática, tan voluptuosa.

Uno de los estándares de belleza en México son los senos grandes acompañados de cinturas pequeñas y caderas amplias. El reloj de arena, le dicen. Una es bella cuando cumple con esa figura. Una es guapa cuando se ve así. Tener tetas grandes es algo bueno, algo que merece halago, ¿no?

No por que «estén ahí» puedes hablar sobre las tetas de alguien. Aunque sean enormes y las tengas enfrente. Aunque tenga un escote pronunciado. Aunque sea tu amiga. No puedes quedártele viendo, cantarle sobre sus cosotas, como Enrique Tovar a Tania. Mucho menos tocarla.

El que una mujer busque verse-sentirse bien con un escote que pronuncia sus atributos físicos (concordantes a los estándares de belleza actuales) no da permiso en ningún momento de que se le queden viendo, se hable sobre sus senos o se le toquen. Hasta que la mujer no haga explícito su permiso, no hay consenso.


Se tardó, pero eventualmente la pubertad llegó a mí. En lo que parecieron solo un par de semanas, mis pechos pasaron de ser inexistentes a una pronunciada copa C para terminar en una DD. Desde antes de que pudiera empezar a comprender el efecto que mis senos tenían en las personas, ya estaba recibiendo atención, más de la que necesitaba. Estando en secundaria recibía atención de ciertos chicos de la prepa, que no necesariamente eran amigos míos. Los chicos de mi edad olvidaban dónde quedaban mis ojos. Mis amigas constantemente comentaban «ay, pásame la mitad, a ti que te sobran». Algunas de plano posaban en fotografías acostadas sobre mis colchones. Mi familia hasta me apodó de una forma en la que se hace referencia a mis «grandes» chichis.

En ciertos puntos de mi interacción con personas, parece que es obligado comentar algo sobre mis tetas. «Ay amiga, chichocamos nos matamos eh» por parte de las mujeres. Los hombres se reservan sus comentarios y en lugar de abrir la boca, abren los ojos. Excepto cuando no:

Alguna vez trabajé en una agencia en la que uno de los jefes sentía la necesidad de comentar sobre la vestimenta de todas las «niñas». Que la falda muy corta de fulanita. Que sutana hoy no se peinó y se ve fodonga. «¿Por qué vienes tan escotada?» POR QUE CASI CUALQUIER PRENDA SE ME VE ESCOTADA, GRANDÍSIMO IMBÉCIL. Pero no podía contestarle eso, porque era mi jefe. Sonreía y me ponía los audífonos para trabajar.

Durante años de mi adolescencia sufrí por la atención innecesaria que recibía, gracias a que es normal cosificar a las personas siempre y cuando se vista de halago. Porque muchas pagan mucho dinero por tener lo que yo tengo. Que si no me gusta que hablan de mis chichis, que me quite. No seas exagerada. No te hagas la sufrida. No porque sean mis amigas no me están cosificando. No porque seas mujer tienes derecho a comentar sobre mi cuerpo.

¿En qué universo está bien que una niña de 17 años esté pensando en quitarse busto por la constante atención innecesaria y el acoso que recibe? ¿En qué momento una mujer con un vestido ajustado es hormonal por no permitir que un cerdo la manoseé? ¿Por qué la gente siente que es correcto comentar sobre algo tan personal como el cuerpo de alguien más?


Televisa emitió un comunicado en el que dice reprueban cualquier tipo de acoso y separan tanto a Enrique Tovar como a Tania Reza de sus cargos en la empresa ya que dicen que fue actuado. No me trago el cuento. Este escándalo rompió la norma precisamente por que Tania Reza dijo no. Si hubiera actuado como si nada, seguramente no habría problema. Porque lo normal es que nos quedemos calladas. Lo que se espera es que aguantemos.

Y no. El acoso no es normal.

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