NO ES LUZ DE LUNA

Esta noche es diferente aunque, como siempre, todos duermen.
Hace mucho calor y la ventana está abierta de par en par. Está todo apagado pero Luna brilla esta noche como pocas veces la he visto. Me deslumbra su reflejo en el espejo. No soporto esa luz enfocándome, cualquiera puede verme desde enfrente. Una razón más para estar alerta hoy.
No es excusa, pero soy ave nocturna. Odio a Sol. Apenas sale empiezo a sentir la necesidad de ocultarme de él, de su luminosidad, y, en noches así, Luna me traiciona enviándome el reflejo de su luz.
- No podrás ocultarte eternamente - parece recordarme, pero hago caso omiso y me levanto a tapar el espejo. Tengo que cambiarlo de sitio.
La que suele ser mi compañera en noches tenues me traiciona cada vez que finaliza su ciclo. Aunque no puedo llamarlo traición, es su naturaleza y lo sé, desde siempre, es inevitable. Cierto es que me siento compensada en cada comienzo cuando se oculta totalmente, como yo misma, de las miradas fisgonas.
Dicen que, aunque aún no estoy enferma, enfermaré. Que debo salir de día para equilibrar mi organismo, pero estoy cansada de dar explicaciones e intentar hacerles entender que corro peligro de día, que Sol no me hace bien y que me sobra con la luz que me llega desde Luna.
Luna... Si no fuera por noches como esta, en la que estás rebosante, te adoraría. Pero tu infidelidad de hoy trastorna mis sentidos y taladra mis retinas.
También dicen que el ser Humano necesita a Sol para vivir, pero es que yo no soy un ser Humano...


Sentada al sol, en un parque, escribo este #relatosLuna para @divagacionistas 
Octubre 2017

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