El último

Un día te casas con el último amor de tu vida y al siguiente ambos se van a la cama sin cruzar palabra.

Sin dormir, miras al techo y los pensamientos comienzan hacer ruido. En Soto voce, aparecen algunas palabras pérdidas que lentamente se transforman en un enjambre de abejas que revolotean de un lado al otro.

Hasta que tu pareja gira, te abraza y cierra la llave de pensamiento que fluía sin parar.

Bueno… quizás tu reacción fue exagerada. A decir verdad, ya lo habías perdonado y ni te acordas de la razón del silencio.

Algunos días es así de fácil. El resto, no tanto.

Es bastante inocente de nuestra parte creer que el amor es estático. Nosotros cambiamos ¿Por qué no habría de cambiar como lo que nos rodea?

El romance que nace en primavera, huele a flores y hace que salten por el campo como María y Von Trapp en ‘La novicia Rebelde’ está tatuado con una fecha de vencimiento y me parece que tenemos suerte de que sea así

A veces, me gusta creer que el amor es un ser vivo; crece, se desarrolla y muere (Al menos, en cada una de sus etapas)

El amor romántico envejece y como un niño entrando en la adolescencia, se vuelve más consciente, rompe la cajita de celofán rosada que teñía a su mundo de colores tan tiernos y en la cual vivió toda su vida y ve por fin la realidad .

Y bueno, todos sabemos lo difícil que es la adolescencia. Así de complicado creo que es el amor.

La vida del adolescente tiende a equilibrarse con el tiempo, como una balanza cargada con la justa cantidad de arena. Es similar lo que sucede con el amor que coloca la felicidad en uno de sus platillos y en el otro los berrinches y las frustraciones.

Quizá del lado más alegre de la balanza hayan solo unos preciados granitos de arena que armoniosamente logran mantener el equilibrio.

Creces, el amor adolescente crece contigo y llegan a la vejez de la mano. El apego se desprende de la definición del amor y se transforma en un ser puro y transparente como lo es el amor verdadero. Pero claro, para conocerlo pasaron años y mucho granitos de arena cayeron sobre el lado más desafortunado de la balanza.


Estás en la cama de nuevo. Von Trapp se dio vuelta y ya comenzó a balbucear alemán ente sueños. Con una sonrisa de amor adolescente, observas su respiración y antes de acompañarlo en un pacífico sueño caes en cuenta de las ganas que tenés de ver ese amor envejecer.

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