El gato barcino

Anaí Palacios
Aug 25, 2017 · 1 min read

Los niños Valdivia fuimos muchos y muy ruidosos. Cuando nos quedábamos todos a dormir en casa de los abuelos, inundábamos un cuarto con colchones y dormíamos todos juntos, apaciguados por nuestro temor al gato barcino.

La verdad es que no sabíamos nada de él, sólo que nos quería callados en las noches. Si de pronto empezábamos a susurrar o a reírnos, se escuchaba un "miiiiau". Sí, era un miau nada gatuno, pero nos asustaba.

¿Y qué nos iba a hacer el gato barcino si de pronto se nos ocurría iniciar un musical en medio de la noche? Tampoco sabíamos. En serio. Sabíamos que el ropavejero te robaba si te ibas a la calle, que el coco te llevaba si te portabas mal, pero el gato barcino, quién sabe.

Una de las últimas veces que platiqué con doña Socorrito, mi abuela, me contó que el gato barcino era un gato de La Piedad que hacía destrozos en su casa. A ella le caía gordísimo. Luego empezó a usarlo para invitar a sus hijos, nuestros padres, a portarse bien.

A lo mejor luego resulta que nunca me contó esa historia, pero yo la recuerdo.
Miiiiau

)