Analía Moscovich
Nov 2 · 3 min read

La famosa re inserción laboral

¿Cómo se hace para volver? Para volver a trabajar. Para encontrar un lugar. Ese lugar. Y sentirnos nuevamente “útiles”.

Re insertarnos en el mercado laboral después varios meses o años de inactividad, tarea nada fácil.

Muchos son los motivos por los cuales, una persona, deja de trabajar durante un tiempo, en algunos casos, durante años. Pero más allá de eso, los motivos no vienen al caso, la realidad es que resulta muy lejano y hasta casi imposible retomar la actividad laboral, independientemente de la situación en la que se encuentre el país en el que vivimos. Muchas de esas personas son profesionales, con experiencia en grandes compañías, que se han desarrollado en interesantes puestos y altos cargos, y pasan por la misma situación que aquellas personas que no han tenido gran experiencia ni altos cargos. Ni estudios.

La re inserción laboral no distingue entre hombres, mujeres, jóvenes y no tanto. Ni tampoco discrimina según la edad. Sin embargo, en algunos casos sí es “más fácil”, por el puesto al que se aspira o la pretensión salarial de acuerdo al momento en que se encuentre cada uno, conseguir empleo para una persona de 25 que para una de 50.

La dura realidad es que nos ha pasado a muchos, y aún sigue pasando, esto de frustrarnos. Decidir volver a la actividad en relación de dependencia, renovar el curriculum vitae, hacer cursos, aggionarnos con la tecnología, enterarnos de la cantidad infinita de modelos de curriculums que hay, incluyendo eso la variedad de filtros y aplicaciones que existen para sacarnos la foto más adecuada, para el perfil de nuestra historia laboral. Por supuesto que todo eso requiere tiempo pero sobre todo dinero, que mientras estamos en la búsqueda laboral, lo lógico es que no dispongamos del mismo. Al menos no por mucho tiempo.

Buscamos en todas las páginas de búsquedas laborales, hablamos con todos nuestros contactos, amigos, conocidos, ex compañeros, etc. Pero llega un momento en el que no sabemos qué más hacer. Y dudamos de nosotros mismos, por más confianza y seguridad que nos tengamos. Empezamos a pensar en que lo que estudiamos no sirvió, en la edad que tenemos, que somos muy grandes o demasiado jóvenes, en nuestra foto, nuestra ropa, nuestro cuerpo, nuestra voz. Frustración total. Impotencia. Dolor. Resignación.

Arrancamos con todas las ganas y energía positiva, y van pasando los días, los meses y hasta años, en los que esa frustración se apodera de nosotros, en muchas personas trae aparejada una profunda depresión que las lleva a invertir el dinero en médicos, tratamientos y demás. Porque, lo peor, es que caemos en la única opción que nos dejan: buscar cualquier trabajo, de lo que sea, las horas que sea por el sueldo que sea. ¡Y que nos dure!

Y así logran tener empleados completamente infelices, desganados, tristes, que van a trabajar porque no les queda otra, y esperan el próximo mes cada vez. Con la ínfima ilusión de encontrar algo mejor.

    Analía Moscovich

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    Nací con la facilidad de expresar todo lo que siento escribiendo. Muchos me dicen que soy talentosa y empiezo a creérmelo. Síganme los buenos: @analia.moscovich

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