Rubén Braverman
Sep 9, 2018 · 2 min read

Que la montaña rusa continúe :)

Dicen que la vida está creada por pequeños momentos: de felicidad, de autorrealización, de sueños, pero también de derrotas, tristezas, llantos.

Este año para mí fue una montaña rusa. Empezó fuera de mi zona de confort y acabó más lejos de ella de lo que se esperaría.

Este año me dejo varias lecciones que merece la pena resacatar, a forma de aprendizaje y crecimiento y de las cuales estoy seguro que no fui el único que las recibió:

1) Las personas no son para siempre: Las personas vienen a la vida de uno en el momento justo que las energías del universo lo marcan. Hacen lo que tienen que hacer en nuestra vida y se van, desaparecen, y siguen su camino. La vida es más un camino largo donde vamos encontrando personajes que necesitamos (aunque no lo creamos) y los cuales nos pueden acompañar por varios kilómetros o solo por algunos metros.

2) Nada es casualidad: Las cosas pasan por algo. Las cosas buenas vienen a nosotros cuando nuestra energía está abierta a recibir y las cosas malas nos ahogan cuando nuestra energía está en bajos niveles. Aunque suena fácil, es muy complicado mantener una actitud positiva ante cada uno de los acontecimientos que vivimos, pero al hacerlo se abren puertas y al ignorarlo se cierran.

3) Las cosas más bellas no siempre duran demasiado: Los amores, las relaciones, los trabajos, los logros son pasajeros. Lo que importa es el aprendizaje, el crecimiento y el autoconocimiento. Si no sabemos estar solos, querernos y tolerarnos; si no nos conocemos, no hay manera de querer a alguien más, de tolerarlo y de estar acompañados.

4) El amor es relativo: No tiene estándares de inicio. Por ejemplo, no se necesita cierto tiempo para amar a alguien profundamente. Así mismo, no se asegura que si hay amor de un lado, lo haya del otro. Las personas muchas veces creen amar, pero con frecuencia de lo demuestran a las personas equivocadas. Es un error humano, común, simple y muy difícil de reconocer. Es humilde aceptar que uno ha errado, pero es difícil reparar el daño causado.

Este año lo empecé y terminé muy deprimido. Sin embargo, entre el principio y el final pude encontrar ciertos momentos de felicidad, de crecimiento, de autorrealización y de amor. El gran reto es tener todo el año la actitud adecuada para recibir, atraer y dar lo que quiero. En este año nuevo, te deseo justo eso: Que tengas la disposición de cambiar, de crecer, de recibir, de quererte para que siempre siga la montaña rusa. Por último te deseo que tengas el coraje de creer en el amor una vez más, y siempre, una vez más.

Shana tová y bendiciones para ti.